–No hay apoyos para el campo desde hace 7 años.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Con una sequía superior a los 9 meses los productores de ganado continúa bajo la incertidumbre de vender parte de su hato o dejar que mueran ante la falta de estímulos de las autoridades, las que de acuerdo al dirigente campesino en esta ciudad, Alejandro López Robles, los han abandonado a su suerte al haber suspendido todos los programas de apoyo que tenían.

Sin embargo, dijo que este año ha sido mejor en cuanto a lluvias porque desde enero han caído algunas que mejoraron las condiciones del ganado, aunque dijo que no ha sido suficiente como para que el poco ganado se alimente bien.

“Siempre se habla de programas de apoyo, pero tenemos siete años en Nuevo Laredo que no nos llega ningún apoyo de los mencionados programas del gobierno del Estado”, se quejó al señalar que ni el gobierno del PAN ni el de Morena han apoyado a los campesinos y a los productores de ganado de la región.

Agregó que los apoyos se les han negados por parte de los gobiernos federal y estatal, pero aclaró que solo del municipio los productores han recibido algunos apoyos, pero en cuanto a los apoyos para el campo, reconoció que a través del módulo de riego sí han recibido apoyos para la modernización de los sistemas de riego, “y ahí sí hemos recibido apoyo, pero para la ganadería y apoyos para las praderas, tenemos años que no hemos tenido apoyos de ningún tipo”, reiteró el líder campesino.

En la ciudad, de los 18 ejidos con que cuenta, solo 8 cuentan con permiso de la Comisión Nacional de Agua (Conagua) para regar con aguas del río Bravo, ya que debido a la extrema sequía que se abate cobre esta región del noreste del país, las dos presas internacionales se encuentran en niveles críticos, por lo que hay prohibiciones y limitaciones en cuanto al uso del agua del río para labores agrícolas y ganaderas.

Recordó que en el año 1996 una sequía muy extrema secó los agostaderos y las presas den los ejidos por lo que las cosechas se perdieron y no se sembró durante 7 años, por lo que los ejidatarios optaron por dedicarse a la ganadería en pequeño, la que alimentaba con pastos perennes de las praderas.

“Ya era incosteable reconstruir canales y dejamos de sembrar, por lo que ya era difícil volver a empezar, por lo que nos cambiamos a la ganadería, y todos nuestros proyectos han sido para la ganadería”, explicó.