Un G7 que sueña con la paz

Europa arriba al G7 al borde de la recesión y con algunos países bordeando la estanflación. Y, lo hace con un Donald Trump incapaz de controlar todos los fuegos que deja arder.

          Hasta Evian-les-Bains han arribado los otrora líderes del supuesto conglomerado más rico y poderoso del mundo. Y, es que si uno mira hacia Asia se dará cuenta dónde está la riqueza, el poder y el futuro.

          Este G7 huele a naftalina: solo quedan recuerdos de los años lustrosos. De aquellos en que Reino Unido era potencia; o bien Alemania era la locomotora económica de Europa.

          Pura ensoñación. El canciller alemán Friedrich Merz quiere congratularse con Trump y le ha obsequiado una camiseta de la Selección de Fútbol de Alemania. A ver si el presidente norteamericano reconsidera su amenaza de retirar a su ejército de las bases que tiene en el país germano.

          Por su parte, el anfitrión de la cumbre, el presidente Emmanuel Macron, ha desplegado todo su talento mediador con Trump y su invitado: el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Europa quiere paz… los europeos quieren certeza con Rusia y que cesen ya las hostilidades bélicas en Ucrania.

          La guerra va camino de cumplir cinco años en febrero próximo. Es increíble lo rápido que aquí en Europa nos hemos acostumbrado a los bombardeos; la destrucción y la muerte, de toda una generación de valientes ucranianos que están combatiendo contra rusos a los que Putin manda a morir por su ambición personal. Y, claro, como olvidar que hay soldados de otros países también muriendo en una guerra que no es la suya y por un país que no es el suyo.

          Pero si Trump será el encargado de poner fin a esta guerra no sé qué derrotero tendrá, visto lo visto, que ha sucedido con Irán cuyo memorando de alto el fuego sigue prendido con alfileres.

          Por cierto, que el mandatario norteamericano sigue insistiendo en que retorne Rusia a la mesa del G7 algo que agradece el propio Putin siempre ávido de protagonismo.

A COLACIÓN

          El de 2013, fue el último cónclave del G7 al que Rusia asistió representada por Vladimir Putin y es que al año siguiente aconteció la anexión de la península de Crimea, territorio de Ucrania, y los siete países miembros como son: Estados Unidos, Francia, Italia, Canadá, Japón, Reino Unido y Alemania más la Unión Europea decidieron vetar definitivamente a Rusia de las futuras reuniones.

          A trece años de distancia, el nivel de confrontación entre los miembros del G7 y Rusia, ha empeorado con la invasión de las tropas rusas a Ucrania, del 24 de febrero de 2022; y mientras Putin solo va cosechando más y nuevas sanciones contra Rusia, a nivel internacional crece de forma importante la figura de Zelenski.

 Ha sido la valiente actitud de Zelenski la que ha evitado que el Kremlin se salga con la suya ante el asedio bélico perpetrado muy a pesar de las amenazas nucleares que no en pocas ocasiones han sido ventiladas desde Moscú.

          A nivel internacional el ambiente sigue siendo de guerra y las pláticas entre los líderes de las potencias continúan enfocadas en dar más soporte militar al gobierno de Kiev para resistir los combates.

          En la medida que la invasión va evolucionando hacia una guerra de largo plazo, el papel de liderazgo de Zelenski crece y el de Putin mengua cada vez más acorralado.

          Y, es que a Rusia se le está cayendo la economía. La táctica de Kiev de bombardear con drones la industria petrolera rusa le está dando resultado… la economía está cediendo.

          La gran pregunta en el horizonte y, si este año, veremos una mesa de diálogo con Trump-Putin-Zelenski; al menos es lo que ha propuesto el presidente Macron secundado por la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Es complicado y hasta iluso creer que habrá una buena paz duradera con Trump mediando.