La FIFA

La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), organizadora de este Mundial 2026, según algunos expertos, ha sido un buen espectáculo deportivo, aunque existen voces que elevan sus quejas, por ejemplo: los altísimos costos de los boletos, lo que deja en claro que por muy popular sea este deporte… se convierte en espectáculo de élite, destinado a un mundo clasista.

El Mundial de Futbol, con sedes en tres países vecinos, dejó ver -ni siquiera con disimulo- una franca desfachatez, cuando resaltan situaciones nada claras desde el punto de vista deportivo y que van más allá de la honestidad, legalidad y ética en la FIFA, sobre todo de sus funcionarios, empezando por su presidente Gianni Infantino de origen suizo, que dejó espacios muy vacíos.

El sueco Infantino, llegó al cargo de la FIFA en 2016, antes ocupó la secretaria general de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), que dejó una buena imagen, lo que le llevó al puesto que ahora tiene, solo que ha caído en algunos resbalones y en esta organización del Mundial de Futbol 2026 ha rebasado lo imaginable en cuestión de exigencias.

Lo pésimamente mal, fue el ‘quemón’ que le propinó el presidente estadounidense por su descarada forma de tratar a la gente, cuando declaró su petición para levantar la sanción a un jugador gringo que había sido expulsado y estaba legalmente impedido para el siguiente juego.

Quizá todo hubiera sido acallado de una u otra forma, pero las declaraciones presidenciales obligaron al presidente de la FIFA, a aceptar públicamente la llamada telefónica del presidente Trump.

Gianni Infantino, según los expertos, enfrenta una ofensiva amenaza que traslada la tensión de las canchas hasta los despachos más poderosos del futbol internacional, cuando recibe la denuncia del Comité Olímpico Internacional y, al mismo tiempo, varias federaciones europeas que comenzaron a discutir la posibilidad de impulsar un candidato que compita contra él.

Los inconformes con que el sueco continúe en el cargo no significan una sanción ni garantizan el anticipado final de su mandato, pero sí representa el desafío político más serio para el dirigente suizo durante una Copa del Mundo marcada por cuestionamientos sobre su cercanía con Donald Trump y la independencia de las decisiones disciplinarias.

El todavía presidente de la FIFA, ya confirmó que pretende seguir un nuevo periodo al frente del organismo internacional que, si lo logra, extendería su permanencia hasta 2031.

Desde luego, no hay convocatoria todavía, pero sí adversario no registrado, por lo que directivos de distintas asociaciones afiliadas a la UEFA están analizando la posibilidad de presentar una candidatura alternativa para evitar otra elección sin competencia.

Con información de la Estación radiofónica más grande del mundo (talkSPORT), representantes del futbol de Bosnia, Noruega, Suecia, Alemania y España sostienen conversaciones sobre posibles aspirantes y como consecuencia se

Entre los nombres mencionados aparece Dariusz Mioduski, propietario del Legia de Varsovia y figura con presencia dentro de la administración europea. También surgió Nasser Al-Khelaifi, presidente del Paris Saint-Germain, como una opción respaldada por algunos sectores.

El actual titular de la UEFA, Aleksander Ceferin, según sus propias declaraciones, no tiene disposición de abandonar su cargo y entrar a la competencia, aunque fuera de Europa se escuchan nombres como el de Víctor Montagliani, cabeza de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF), y Patrice Motsepe, dirigente de la Confederación Africana.

Los expertos en el tema aseguran que cualquier opositor tendría que romper los apoyos construidos por el actual presidente de FIFA. La Confederación Sudamericana de Fútbol, el organismo rector del fútbol en América del Sur (CONMEBOL) manifestó su respaldo con anticipación, mientras varias federaciones africanas y asiáticas ven con buenos ojos sus proyectos de expansión para el Mundial y el torneo internacional de clubes.

Finalmente, la pregunta es ¿Qué opina la afición de cambiar al presidente de la FIFA?