Mientras, Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, cifra en 37 mil 500 millones de dólares el costo de la guerra contra Irán, aquí en Europa las cuentas que hacen son del precio de los energéticos; y, sobre todo, del nivel de reservas que hay de gas; petróleo y queroseno.
Y es que, si el verano está siendo infernal, el invierno en Europa es duro y largo y para eso las casas y los edificios necesitan calefacción; eso significa tener el suministro adecuado de combustibles.
El petróleo ya superó otra vez los 90 dólares por barril y la gasolina está a un precio máximo ante la nueva escalada de tensiones bélicas en Medio Oriente. Y, el precio del gas natural ha subido hasta los 60 euros el megavatio por hora, ante el temor a una ola de escasez si perdura el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Ya son varios los analistas que advierten que los suministros de gas de Europa venían tensionados dado que el conflicto entre Estados Unidos e Irán retrasó la esperada recuperación de las exportaciones cataríes de gas licuado natural.
“Un inicio frío en invierno aumentaría sustancialmente el costo de cumplir el objetivo de 80% de almacenamiento de la UE. Aunque la seguridad del suministro sigue siendo alcanzable, el hecho de que abastecerse preocupe tanto impacta desde ahora mismo en el precio”, de acuerdo con Javier Ruiz, experto en energía de España.
El almacenamiento de gas europeo está por debajo del 54% de su capacidad, frente a 64% en el mismo periodo del año pasado. Y, es que, solo 26 buques de carga de gas natural licuado han logrado salir del atolladero del estrecho de Ormuz, desde el pasado 28 de febrero. En una situación de normalidad, por esta parte del mundo, deberían estar transitando entre 90 a 100 buques cada mes.
Los países europeos podrían tener que pagar unos 54 euros el megavatio por hora en otoño y más de 60 euros el megavatio por hora en invierno, presionando todavía más a la inflación.
La interrupción en las exportaciones cataríes de gas natural licuado ya ha afectado al suministro de gas. La última escalada bélica, se produce mientras los diplomáticos tanto, de Estados Unidos como de Irán, prosiguen las conversaciones de paz.
A COLACIÓN
La guerra en Irán y la crisis energética desatada muestran las vulnerabilidades de un mundo que sigue siendo dependiente de las energías fósiles muy a pesar de la otra alternativa de las energías renovables. El petróleo mantiene su reinado.
Hace unos meses, Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) recomendó a los países reducir su dependencia hacia los hidrocarburos y llamó a prepararse para una época convulsa en materia energética.
No obstante, la cuestión es, ¿qué pasa con la otra alternativa de las energías renovables? Para Ember, han sucedido cambios importantes en el renglón energético en muchos países y, sin embargo, no son suficientes.
Este think-tank británico destaca cómo a nivel global, las energías renovables han logrado avanzar más en el terreno de la electricidad, gracias a la energía solar; y las plantas hidroeléctricas, así como las centrales nucleares. “El 40% de la electricidad mundial proviene de energías limpias”.
Ahora bien, a nivel global, de acuerdo con Ember, las energías renovables y la energía nuclear, proporcionaron el 40.9% de la generación energética y añadieron un récord de 858 teravatios por hora convirtiéndose en la fuente de energía de más rápido crecimiento a partir de 2024.
En este renglón, la energía solar sigue siendo una parte relativamente pequeña de la mezcla energética mundial y solo aporta cerca de 7% del suministro global. Mientras que la energía eólica contribuye con algo más de 8% y la hidroeléctrica aporta un 14% y la nuclear participa con un 10 por ciento.
Actualmente, en Europa hay 183 centrales nucleares. Alemania que durante la era de la canciller Angela Merkel comenzó a cerrar sus plantas nucleares es una de las economías más expuestas ante los actuales shocks del petróleo y del gas.
Para Europa, la guerra de Trump está siendo una gran lección que obligará a acelerar la producción de energías limpias y, entre éstas las centrales nucleares parece que serán la solución.