-Dice que es parte de la inseguridad que se vive en el país.
Nuevo Laredo, Tamaulipas.-El obispo de la Diócesis de Nuevo Laredo Luis Carlos Martínez Lerma, condenó el violento asalto que sufrieron 47 peregrinos de Nuevo Laredo durante su trayecto a la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, al mencionar que es parte de la violencia que se vive en todo el país por parte de grupos criminales.
Los fieles fueron asaltados el pasado uno de agosto en plena carretera cuando viajaban a bordo de un autobús comercial que se dirigía a la basílica de Guadalupe, en la ciudad de México, en un tramo del Estado de Guanajuato.
“Esto es parte de la inseguridad que vivimos en este país, pero no es exclusivo de nuestra Diócesis, por lo que con este comunicado hacemos una petición que brota del corazón para que se redoblen los esfuerzos para fortalecer la seguridad en las carreteras de cualquier lugar”, mencionó el religioso.
Consideró que es importante que los mexicanos puedan acudir a todos los rincones del país en completa tranquilidad, con la seguridad de que regresarán a sus hogares sin pasar por este tipo de acontecimientos que daña a las familias.
El obispo convocó a una rueda de prensa para dar a conocer la peligrosa situación que vivieron esos 47 feligreses que se dirigían en peregrinación al santuario de la guadalupana a bordo de un autobús particular.
En esta conferencia lo acompañaron Anahí Zamora y José Antonio, de la parroquia ‘Nuestra Señora de la Paz’ de esta frontera, quienes desde hace 37 años organizan este tipo de peregrinaciones que se llevan a cabo el último día de julio de cada año, sin que en esos años hayan sufrido algún percance similar, hasta que ocurrió el pasado uno de agosto.
Fue como a las tres de la mañana de ese día cuando el vehículo que los transportaba sobre la carretera federal 20, cerca del libramiento que conduce a la ciudad de Irapuato, Guanajuato, cuando un par de presuntos agentes de la Guardia Nacional le hicieron alto al conductor, quien de manera amable detuvo el camión pensando que se trataba de un retén ordinario, ya que los sujetos portaban el uniforme der la corporación.
De acuerdo a la narrativa de Anahí y de José Antonio, los presuntos policías subieron al autobús seguidos de un grupo de sujetos armados que entre amenazas y golpes, despojaron de dinero, celulares y pertenencias de valor a todos los ocupantes del vehículo.
“Había personas mayores, y a algunos los golpearon y los tiraron al piso del camión, y los niños estaban muy asustados”, comentó Anahí con evidente nerviosismo al recodar el traumático acontecimiento.
Al enterarse del suceso las autoridades de Guanajuato tomaron nota y escoltaron al grupo hasta su destino ciudad de México, pero sin dinero, por lo que recibieron apoyo de personas, de la misma Diócesis y del ayuntamiento de Nuevo Laredo, para su retorno a esta ciudad fronteriza.
