Los caudales del río Rin y el Danubio han bajado lo suficiente como para que varios cruceros fluviales hayan sido cancelados en los últimos días en plena temporada estival y turística. Europa tiene tantos problemas para los que urgen soluciones efectivas.
El cambio climático tiene el foco más acucioso en África y en Europa, la parte del Mediterráneo está sufriendo grandes cambios afectada por las elevadas temperaturas. La antes templada Europa, en la actualidad es un continente con temperaturas infernales.
La población más acostumbrada y acondicionada para las temperaturas invernales está viviendo el cambio climático como una auténtica pesadilla: prácticamente los aires acondicionados y los ventiladores cuelgan el letrero de agotados. La gente observa con temor cómo está transformándose su vida y deberá adaptarse a la nueva realidad.
Mientras se espera el recuento de muertos, ante las intensas olas de calor que mantienen en rojo la mayoría del mapa europeo, la otra realidad es igualmente cruda: incendios forestales más activos y extensivos y una sequía prolongada que afecta no solo a los pastizales sino también a los ríos y los embalses.
Es una desgracia. Digamos que el problema es complejo como si se pidiese a los científicos encontrar la cuadratura del círculo; sin embargo, si el Apolo XIII dio con una solución viable para su problema estoy convencida que la Humanidad hallará las respuestas efectivas para multitud de problemas amenazantes para la supervivencia de los seres humanos y de los demás seres vivos.
Sucederá gracias a que también la tecnología ha sido desarrollada a tal punto que la Inteligencia Artificial (IA) es una herramienta bastante útil para encontrar el camino correcto.
Por lo menos llevamos tres quinquenios escuchando diversas alertas de científicos y de organismos internacionales llamando la atención sobre el calentamiento global; la sequía; la desertificación; y, el inminente incremento de las temperaturas.
Hace quince años no había noticias en Europa que hablasen de las olas de calor provocando miles de muertos de todas las edades por golpes de calor. Y, en la actualidad, ya es una noticia a la que nos estamos acostumbrando. ¡Y no debería ser así!
A COLACIÓN
El calor trae muchos problemas adheridos: sequía, falta de lluvia, incendios, mortandad de los seres vivos y hasta reactiva y fortalece a las bacterias. No solo mata sino genera un costo económico preocupante.
Que los ríos europeos bajen tanto su caudal que afecta a la navegación es una noticia que debería ser abordada como prioridad de acción urgente por los gobernantes.
No solo se afecta el transporte de pasajeros y de mercancías también se pone en riesgo a las centrales nucleares y a las plantas hidroeléctricas que este verano deben reducir su potencia. La pescadilla se muerde la cola.
Necesitamos que llueva en verano para que se refresque la tierra, las plantas y los caudales se nutran. No hay un solo ministro europeo que esté convocando un gabinete científico de crisis para buscar soluciones factibles. Solo hay, la causa y el efecto: la culpa de todo es del cambio climático y de paso se inflaman reproches contra los negacionistas como Donald Trump y sus estúpidos corifeos.
Europa va camino de tener claramente dos estaciones del año: el invierno y el verano. Hay que prepararse para ello. Preocupa la inacción de las autoridades de la Unión Europea (UE) para buscar soluciones científicas a este drama que nos ocupa.