Son convenencieros para tener mayoría legislativa
- Regresan a Morena 15 diputados del Verde
- Morena sin alianzas no gana las elecciones
- Para el PRI y el PAN una alianza es de vida o muerte política
En política, sobre todo cuando se acercan los procesos electorales como actualmente ocurre en México, los movimientos políticos y partidarios suelen ser desconcertantes pero también convenencieros, dependiendo de las oportunidades políticas que se presenten, y de los recursos económicos disponibles.
En todo el país hay casos relevantes, pero en Tamaulipas ocurren casos destacados, como el de la senadora Maki Ortiz, ex alcaldesa dos veces de Reynosa (PAN y Morena), quien a conveniencia de Morena se pasó al Partido Verde para ganar escaños en el Senado y tener la mayoría representativa como aliados políticos.
El caso del diputado federal del Partido Verde de Nuevo Laredo, Carlos Canturosas, no es menos relevante por la forma de su absurda competencia y de sus ambiciones personales al haber nacido en el PRI, crecido en el PAN y madurado en el Verde- Morena.
Pero estos movimientos son una estrategia política de alianzas partidistas para sobrevivir políticamente y no perder los registros ante el INE, ya que algunos no solo se subordinan a Morena, sino que les permite sumar votos, obtener recursos económicos y participar en el reparto de cuotas de poder.
Morena prestó a candidatos políticamente ‘fuertes’, carismáticos o populares, al Partido Verde para ganar elecciones desde el 2018 con un candidato común para asegurar el triunfo ya sea en elecciones intermedias o presidenciales, al aparecer el mismo candidato con varios siglas partidistas en una misma boleta electoral, lo que al final le permite al candidato contar con los votos de dicha alianza partidista y tener más probabilidades de triunfo, como ha ocurrido.
En Nuevo Laredo se han dado casos de diputados prestados por Morena que han ido al Verde y viceversa, como el caso de Canturosas, quien fue prestado por Morena al Verde para obtener la tan ansiada candidatura que tiene, pero ahora Morena lo quiere de regreso, dicen que para fortalecer a la Legislatura que iniciará sus funciones a partir del uno de septiembre, días antes de comenzar el proceso político para las elecciones de junio del próximo año.
Canturosas se suma a una larga lista de 15 diputados que regresarán a Morena para los mismos fines, pero más que una estrategia, tal parece que es un escudo para defenderse de la embestida que les espera en las elecciones del 2027, debido al desprestigio de Morena ante los constantes errores y contradicciones cometidos, y al avance de la oposición.
Pero este diputado no podrá competir para ningún cargo en Morena, ni por el Verde, debido al nepotismo frenado por la presidenta Sheinbaum, y por la cerrazón que en Tamaulipas mantiene el dirigente estatal, Manuel Muñoz Cano, de no permitir que en su partido compitan candidatos externos o prestados, por lo que Canturosas regresa de donde nunca quiso salir, a Morena, pero sin posibilidades de competir para ninguno de los dos partidos, al menos así lo ha dado a entender la presidenta Claudia Sheinbaum.
Otra política de Nuevo Laredo, la ex diputada federal y ahora diputada local, Ana Laura Huerta Valdovinos, recientemente renunció al Partido Verde para enlistarse a Morena, porque supo que en el Verde no tendría oportunidades, y se pasó a Morena, en donde tampoco tiene posibilidades, por ser una política neonata y de poca experiencia política, aunque quien sabe ya que en Morena todo se puede.
Con Carlos Canturosas y los otros 14 diputados federales, lo que busca Morena es ‘fortalecer’ la mayoría legislativa y que la Junta de Coordinación Política siga bajo su control en la próxima Legislatura por otros tres años, y no darle oportunidad a la oposición. ¿Qué oportunos los de Morena, no?
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Pero no solo Morena y el Verde viven del oportunismo político en esta ciudad, en el PRI también ha ocurrido con frecuencia que presta y acepta candidatos externos mediante las mentadas alianzas comunes. Lo ha hecho con el Partido Verde y con Nueva Alianza en una clara contradicción política e ideológica.
En las elecciones federales del 2018 el PRI compitió en una contradictoria alianza con el Partido Verde y Nueva Alianza bajo el lema ‘Todos por México’, y en el caso opuesto, el PAN se alió de manera perversa con el PRD y Movimiento Ciudadano con el lema ‘Por México al Frente’, todo en una grotesca y contradictoria mescolanza política e ideológica que en vez de sumar les restó credibilidad, por lo que de ahí en adelante prefirieron competir solos o en coaliciones menos criticables.
En Nuevo Laredo en las elecciones del 2021 el PRI participó solo con la candidata Cristabel Zamora para alcaldesa, pero quedó en el tercer sitio detrás de Morena y del PAN, lo que motivó la rabia de la candidata que después decidió salir del PRI para sumarse a las filas de Morena en donde de manera oportunista tratará de participar para la candidatura federal, cargo que ya ocupó con el PRI, o por una de las tres locales, ya que lo importante es tener capital político y cobrar intereses electorales.
Pero en las elecciones del 2024 el PRI cambió su estrategia y se sumó al PAN en una alianza que le dejó serias fracturas en su interior por la salida de decenas de militantes y simpatizantes que después de la cerrada derrota, se sumaron a Morena, mientras que la entonces candidata del PRI, Yahleel Abdala, quedó decepcionada por los resultados obtenidos en el conteo final, y se pasó al PAN, desde donde pretende regresar por tercera vez a la candidatura para la alcaldía, solo que ahora con mayor experiencia y mayores posibilidades.
Sin embargo, para estos partidos políticos existe un dilema existencialmente político; o participan en alianzas partidistas para las elecciones del 2027, o se destinan a perder las elecciones ante la maquinaria electoral de Morena.
Está comprobado que el PRI solo no ganará mucho espacio en las Cámaras federal y locales sin el apoyo de otros partidos, y tendrá que hacerlo ya sea por necesidad o por conveniencia, y en Tamaulipas, de cara a las elecciones intermedias, la necesidad se perfila a una alianza con el PAN y posiblemente con Movimiento Ciudadano (MC), y así lo aprecia el dirigente nacional Alejandro Moreno, de formar un gran bloque electoral contra Morena y sus aliados.
Y es que ningún partido que compita solo podrá obtener siquiera el 50 por ciento de la votación, y Morena sin el PT y el Verde nunca ha ganado la mitad de los votos, por lo que necesita de esos partidos para el 2027, y eso lo saben las dirigencias, por lo que negocian posiciones o no hay alianza.
En el PAN ya dialogan con el MC y con los dos partidos nacientes, porque legalmente aún es posible llegar a acuerdos para que dichas alianzas se concreten entre dichos partidos políticos, y en Nuevo Laredo la experiencia del 2024 así lo demostró cuan do el PRI/PAN estuvieron a punto de obtener el triunfo para la alcaldía con una votación cercana a la mitad de los votos, algo que el PRI y el PAN solos nunca podrán obtener, es más, ni Morena, y peor aún el PRI que corre el riesgo de perder su registro si compite solo en el 2027.
Los argumentos para no aliarse son absurdos en el PRI. Aliarse seria perder identidad política según lo establece el dirigente estatal, Bruno Díaz, y porque se está en un muy tardío estado de reestructuración, por lo que la postura del dirigente nacional y del estatal pone a este partido en una situación muy incómoda y rumbo a la derrota, con el riesgo de más fracturas y renuncias de militantes.
En el PAN ocurre algo diferente, pero aunque es la segunda fuerza política en Tamaulipas, sin alianza sus posibilidades de avanzar en el 2027 siguen siendo mínimas, por lo que la formación de un gran bloque opositor al estilo ‘Alito’ Moreno está en el aire para que lo consideren los demás partidos. ¿Será posible? Sí lo es pero el tiempo ya es muy corto y en las próximas semanas se sabrá si hay voluntad. O, ¿usted que piensa amigo lector?
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Hasta mañana