Hasta Le Monde y Le Fígaro destacaron que el Informe PISA 2025 evidenciaba una crisis en el sector educativo francés y si se lee con detenimiento son pocos los países miembros de la OCDE (en total son 38) los que se salvan del batacazo completo.
Pero más allá de la crítica lisonjera, contra uno u otro sistema educativo, lo que verdaderamente desnuda este análisis realizado a partir de evaluar a estudiantes de entre 15 y 16 años, es una persistente grave crisis de aprendizaje.
Estamos hablando de la Generación Alfa, una cohorte demográfica muy digitalizada y que a muchos padres nos ha provocado más de un disgusto por la cantidad de veces que debemos repetirle a nuestros hijos, que dejen el móvil. Incluso, hemos intentado casi a la fuerza obligarles a que cumplan un horario de uso de su teléfono celular o de su tableta o bien del ordenador.
Lo que el Informe PISA 2025 nos dice es lo mucho que hemos fracasado como padres con esta generación de adolescentes, por más que nos hemos esforzado en poner reglas y actividades extraescolares. Y, desnuda igualmente, el fracaso del sistema educativo tradicional e imperante en las escuelas que no ha sabido orientar a los estudiantes y aprovechar sus capacidades digitales.
La culpa, lo han repetido como un mantra los respectivos ministros de Educación aquí en Europa, la tienen los teléfonos móviles: la tecnología digital está convirtiéndose en un Leviatán capaz de carcomernos el cerebro y hacernos autómatas dependientes de mirar, sin parar, un aparato que ha dejado de servirnos para hablar con otras personas pero que nos encierra en un mundo personalizado: solo veo, leo y me entero de lo que a mí me interesa. No hay nada más egoísta.
Pero culpar solo a la tecnología, me parece igualmente egoísta y miope. No hay nada más preocupante que saber que nuestros adolescentes tienen graves problemas de comprensión lectora… no solo leen menos, sino que leen peor y comprenden con muchas deficiencias lo que están leyendo. El cerebro que es un músculo plástico se ha acostumbrado al bombardeo informativo de segundos, a través del móvil; y, su capacidad de análisis y de retención, ha ido decreciendo. Ningún país se salva de la debacle en comprensión lectora.
A COLACIÓN
Han sido los peores datos para España, en el Informe PISA 2025, a tal grado que prácticamente el nivel de conocimiento ha retrocedido un año escolar en las asignaturas de lectura; matemáticas y ciencias.
“En el Informe PISA 2025, España ha registrado sus peores resultados históricos en lectura, matemáticas y ciencias. Los alumnos de 15 años obtuvieron 451 puntos en lectura; 457 en matemáticas y 477 en ciencias, situándose por debajo de la media de la OCDE y la Unión Europea”, de acuerdo con el Informe PISA 2025.
Para los grupos de oposición al Gobierno del presidente Pedro Sánchez, la culpa de este retroceso de 45 puntos en lectura y casi 30 puntos en matemáticas, es del propio Sánchez con su reforma educativa, de hace unos años que introdujo la nueva LOMLOE; una polémica ley educativa que está afectando a toda una generación.
“Según los datos más recientes, España ha obtenido 451 puntos en lectura, lo que representa una caída de 10 puntos respecto a su anterior peor resultado, alcanzado en 2006 con 461 puntos. Además, se sitúa 23 puntos por debajo de los resultados obtenidos en 2022, cuando la puntuación fue de 474. En comparación con la media de la Unión Europea (459 puntos) y del total de la OCDE (461 puntos), los estudiantes españoles están por debajo en esta materia”, según los datos dados a conocer.
En matemáticas, los alumnos españoles también han experimentado un descenso significativo. La puntuación ha caído hasta 457 puntos, lo que supone una disminución de 16 puntos respecto al informe anterior de 2022, donde obtuvieron 473. “Este resultado coloca a España por debajo del promedio tanto de la OCDE como de la UE, ambos situados en 463 puntos. Desde 2015, España ha perdido casi 30 puntos en esta área”.
El estudio, cuya presentación fue en Madrid, en compañía del secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa y el analista senior de la OCDE y responsable de la coordinación del estudio PISA, Tue Halgreen, tiene como finalidad evaluar la competencia científica del alumnado de 15 y 16 años como materia principal; así como, la competencia lectora y de matemáticas como áreas secundarias.
En cuanto a algunos datos positivos de PISA 2025, España obtuvo una buena puntuación en el índice de perseverancia, una circunstancia que se observa en un número limitado de países europeos. La perseverancia se define como la capacidad de los estudiantes para mantener el esfuerzo y la implicación en el aprendizaje cuando se enfrentan a dificultades, frustración o incertidumbre.
Además, según el informe, el alumnado de España presenta un nivel de curiosidad hacia el aprendizaje de las ciencias superior (0.12) al observado en el promedio OCDE (0) y el total UE (0). La desagregación por género muestra un patrón generalizado tanto en España como en el conjunto de los países participantes a favor de las chicas.
En la competencia científica, PISA 2025 muestra que el rendimiento medio de España (477) es significativamente inferior al promedio OCDE (482), aunque no presenta diferencias significativas con el total UE (481). El periodo 2022 a 2025 se ha caracterizado por un aumento del porcentaje de alumnado en niveles bajos de rendimiento y una disminución del alumnado en niveles altos, tanto en España como en el promedio OCDE. En términos absolutos, este empeoramiento ha sido más acusado en España.