OPINIÓN:
¿FRENTE AMPLIO OPOSITOR PARA REYNOSA?
*El proceso electoral ya inició y la posibilidad de una convergencia entre partidos y ciudadanos comienza a entrar en la conversación política.
Por Julio Manuel Loya Guzmán.
Cd. Victoria, Tamaulipas.— Todavía falta mucho para la elección municipal de 2027, pero en Reynosa ya comenzaron a moverse las piezas.
Y una pregunta empieza a rondar entre partidos, grupos ciudadanos y aspirantes: ¿será posible construir un solo proyecto opositor?
Por ahora, nadie puede hablar de una alianza amarrada. No hay acuerdos formales ni candidato definido. Pero el simple hecho de que distintos actores comiencen a hablar de coincidencias ya coloca el tema sobre la mesa.
La ecuación es sencilla en el papel y complicada en la práctica: PAN, PRI, independientes y ciudadanos podrían buscar una ruta común para evitar llegar divididos a la elección.
El problema, como suele ocurrir, no estaría en ponerse de acuerdo en el discurso, sino en decidir quién encabeza.
Porque una cosa es coincidir en que Reynosa necesita mejorar sus servicios públicos, resolver añejos problemas de agua y drenaje, pavimentación, seguridad, movilidad y desarrollo económico; y otra muy distinta es ceder posiciones y aspiraciones para construir una candidatura común.
Ahí estará el verdadero juego.
El PRI ya dejó abierta una puerta al señalar que podría considerar perfiles ciudadanos sin militancia para 2027. Y por la vía independiente también existe ya una ruta institucional trazada por el IETAM.
Eso coloca una pieza adicional en el tablero.
¿Podría un ciudadano encabezar una eventual convergencia de partidos?
¿O serán las estructuras partidistas las que terminen imponiendo sus propios perfiles?
Esa será una de las discusiones interesantes conforme avance el proceso.
El factor ciudadano
Porque si algo podría modificar el escenario sería la participación de ciudadanos sin militancia que pretendan convertirse en una alternativa electoral.
La vía independiente permite competir fuera de los partidos, pero una eventual convergencia política tendría que resolver una contradicción de origen: cómo sumar estructuras partidistas sin que los ciudadanos terminen sintiéndose invitados de última hora.
Si la intención fuera realmente construir un proyecto común, el contenido tendría que estar por encima de las siglas.
Y ahí hay una agenda prácticamente inevitable: agua, drenaje, calles, alumbrado, seguridad, empleo, inversión, movilidad y recuperación de espacios públicos.
Temas que, más allá de colores partidistas, forman parte de la conversación cotidiana de Reynosa.
La pregunta incómoda
El otro asunto será Morena.
Si las fuerzas opositoras compiten por separado, habrá una dispersión de votos y proyectos. Si buscan una candidatura común, tendrán que enfrentar el complicado proceso de ponerse de acuerdo.
Pero cuidado: unidad no significa necesariamente acuerdo automático.
PAN y PRI tienen historias, estructuras y grupos distintos. Los independientes no necesariamente quieren cargar con las siglas partidistas. Y los ciudadanos sin militancia podrían exigir reglas diferentes a las tradicionales.
De ahí que el verdadero desafío no sea anunciar un frente, sino construirlo.
Y hacerlo sin que la negociación termine convertida en reparto de posiciones.
El tablero apenas se acomoda
Todavía falta mucho para saber quiénes estarán en la boleta.
Por ahora hay conversaciones, señales y escenarios.
Pero Reynosa ya entró en la etapa en la que cada movimiento comienza a tener lectura electoral.
Los próximos meses permitirán saber si aquello que hoy parece solamente una posibilidad termina convirtiéndose en una negociación real.
La pregunta queda abierta:
¿Competirán todos por separado en 2027 o habrá quienes intenten juntar las piezas para presentar una sola alternativa?
En Reynosa, el tablero apenas comienza a acomodarse.
Y todavía faltan muchas jugadas.
