Sin explicación

Soy de los creyentes que la historia la escriben los triunfadores.

La explicación es simple. Los desposeídos, los que no triunfaron, los pobres, los que tienen hambre, sed, necesidades urgentes que satisfacer… de plano, no tienen porqué preocuparse de lo que dirán mañana.

Que digan, que hablen, que griten a los cuatro vientos sus verdades… Eso en realidad no importa, lo realmente trascendente es el presente, lo que en el preciso instante se está viviendo.

La historia es de los triunfadores y muchas veces entendí que los derrotados jamás -quizá pocas veces- escucharán su propia versión de los hechos, porque la única voz es aquella que tiene la fuerza suficiente -incluyendo el dinero- para vociferar lo que conviene: su versión.

La historia oficial es aquella que los gobiernos del color partidista que usted quiera, imponen en las escuelas, a través de los profesores que siguen un Plan y un Programa específico de Estudios.

Por ejemplo, las lecciones de la escuela básica mexicana nos enseñaron que Don Cristóbal Colón en realidad se llamó Cristoforo Colombo, hijo de Doménico Colombo y Susanna Fontanarossa, originario de la República de Génova, en Italia.

De la misma época. Oficialmente fueron tres carabelas: La Niña, La Pinta y la Santa María. Hay teorías que dicen La Santa María: No era una carabela, fue una Nao, más robusta y pesada. Además, existen dos versiones sobre su verdadero nombre, unos aseguran fue ‘La Gallega’; otros que fue ‘La María Galante’.

‘La Pinta’ si fue una carabela, la más rápida de las tres, construida en los astilleros de Palos, aunque un primer nombre fue ‘La Pintá’, por cierto, fue la primera en avistar tierra. ‘La Niña’ fue la favorita de Colón y también conocida como ‘La Favorita’ aunque su verdadero nombre fue ‘Santa Clara’.

En otro orden de ideas, el mismo Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, ¿Usted sabía que su verdadero nombre fue Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor?

Las incógnitas son ¿Quién y porqué razón cambiaron nombres o circunstancias?

Sin cambiar de tema, el domingo pasado 27 de septiembre de 2026, debió haberse celebrado el CCV (205) Aniversario de la CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDECIA de México y nadie, que me haya dado cuenta, emitió un suspiro por este hecho.

El 16 de septiembre de 1810 el Cura Hidalgo, desde el pueblo de Dolores, ahora en el Estado de Guanajuato, empezó el movimiento armado para luchar por la independencia de España, quizá esperando el nacer de una nueva nación… Más de once años después, con un puñado de hombres y un nuevo Virrey, Don Juan O’Donojú, que no quería estar en la Nueva España firmaron el Acta de Independencia.

Desde las primeras celebraciones por la independencia, siempre se han hecho fiestas por el inicio del movimiento armado (15 de septiembre) pero jamás he sabido de una celebración por la culminación.

Dicho sea de otra forma. El cumpleaños de cada uno lo celebramos con bombo y platillos porque es el día que nacimos… el 27 de septiembre de 1821 nace una nueva nación.

Jamás he sabido de una celebración de la fecha en que fuimos concebidos por nuestros padres. Sin embargo, es fiesta nacional y en grande con desfile militar y fuegos artificiales cuando el movimiento de independencia empezó y conste, entre 1810 y 1821, hubo meses y hasta años en que esa guerra estuvo estática, no hubo nada de nada.

Ni los gobierno más nacionalistas, democráticos, liberales, demócratas o territoriales que en México hemos tenido, sin importar el color del partido político, han celebrado el alumbramiento de una nueva nación… pero sí han festejado la concepción de un Miguel Hidalgo.