En un mundo globalizado por una economía netamente capitalista, los ciudadanos y su familia, buscan de alguna forma incrementar sus ingresos para enfrentar los gastos de sustento (alimentación, vivienda, vestido, salud, educación, etc.).
El mismo gobierno anualmente presenta un presupuesto para recabar el dinero que se gastará en el siguiente año y mientras el ciudadano y su familia busca producir para obtener dinero, el gobierno busca justificar la forma de cobrar impuestos (dinero) para hacer frente a los muy diversos programas.
Son los diputados y senadores (por turnos: primero unos y luego otros) quienes determinan los cobros a los ciudadanos (impuestos) y la forma en que deben pagarse a la hacienda pública, ya para gastos de funcionarios como salarios, prestaciones, transporte, personal de seguridad, aguinaldos, vacaciones, etc.; lo mismo que servicios para la comunidad como escuelas, servicios médicos, pavimentación de calles, recolección de basura, etc.
Lamentablemente un mexicano promedio que vive de su salario es limitado a lo que gana, incluso los maestros -por ejemplo- deben comprar su equipo de cómputo para las clases en línea, así como el servicio de internet y los cursos para actualizar sus conocimientos y hasta el teléfono celular para estar en contacto con los padres de familia.
Mientras, los funcionarios de cierto nivel, no solo tienen en su trabajo lalista anterior, sino que se incluye el pago de facturas de lo que gastan en restaurantes, bares y hospedajes cuando salen de la ciudad donde se ubica su oficina… Bueno hasta chofer, transporte y combustible les pagamos con nuestros impuestos.
Los analistas de la información pronosticaron que el presupuesto aprobado por el Poder Legislativo para el ejercicio 2027, no había dinero que alcanzara para cubrirlo. La presidente con ‘A’ desde el Palacio Nacional, señaló que no subirían los impuestos ni recortaría programas -infiero, como los de bienestar-.
En franca contradicción varios medios de comunicación están anunciando que en la Cámara Baja se aprobó la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral.
La voz oficial asegura que el propósito de esta nueva Ley, es buscarla modernización y homologar la información de los inmuebles en México… Hasta ahí parece que no hay problema… la pregunta siguiente sería “¿Para qué buscar información de los inmuebles? Aunque también salió a relucir en un gran debate, los posibles efectos en el cobro del impuesto predial.
La nueva Ley plantea unificar criterios para actualizar catastros y facilitar el intercambio de información entre autoridades federales, estatales y municipales, aunque diputados de Acción Nacional (pitufos) y tricolores del PRI,polemizaron por advertir sobre la actualización de valores catastrales y la incorporación de predios que actualmente no aparecen en los registros… podría traducirse en mayores pagos para algunos propietarios.
Dicho en otras palabras, la nueva ley no modifica la tasa del impuesto, el incremento se reflejará en el valor catastral de los inmuebles que influirá en el monto final que pagan los contribuyentes, porque el valor catastral se utiliza por los gobiernos locales para calcular el impuesto predial.
Morena y PT rechazaron que la nueva legislación implique un aumento automático del gravamen. Sus legisladores sostuvieron que la ley no crea un nuevo impuesto ni establece un incremento en la tasa del predial y que su objetivo es mejorar la información disponible y hacer más eficiente la recaudación municipal.
¿Usted les cree? Yo tampoco.
Se supone crearán una Plataforma Nacional Catastral, un Plan Nacional Catastral y una Clave Única Catastral, mediante la cual cada inmueble podrá contar con un identificador específico.También una Cédula Única Catastral y Registral para vincular información sobre una misma propiedad y reducir problemas como duplicidad de registros o inconsistencias entre catastros y registros públicos.
Entiendo es una nueva forma de recabar impuestos para sostener el gasto que causan los funcionarios y la misma burocracia. Mientras la comunidad sigue padeciendo la fala de medicamentos, médicos especialistas, hospitalización, pésimos servicios públicos como la recolección de basura, falta de agua potable, alumbrado público, pésimos drenajes, baches y quizá lo principal: la falta de seguridad pública.