A la UE le preocupa su pérdida de influencia en AL

  Basta ver el fracaso de la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, a la que no asistieron ni la mitad de los mandatarios iberoamericanos convocados para darse cuenta de la pérdida de influencia de España en la región. Pero tampoco, la Unión Europea (UE) en general tiene gran eco en América Latina.

          A raíz de la pandemia y las disrupciones derivadas de la emergencia sanitaria, el mundo en su geopolítica y geoeconomía, ha venido sufriendo una serie de alteraciones y reacomodos reconfigurando un nuevo puzle. América Latina no está exenta de esta dinámica, sino que incluso se ha reposicionado en el interés, de las grandes potencias hegemónicas.

América Latina vuelve a posicionarse en el interés ideológico no solo de China y de Rusia, sino de otras autocracias, para la UE es una clara amenaza a los valores democráticos que comparte con la región.

Tal parece que la UE llega tarde a todo:  el organismo europeo formado por veintisiete países lleva casi diez años alejado de América Latina, sin interesarse por escuchar de viva voz de sus respectivos gobernantes la situación por la que atraviesan y de repente, recobra un inusitado interés regional y quiere relanzar las relaciones UE-AL.  A tal punto hacerlo que, analiza la posibilidad de instalar, una representación en la región.

Si bien, la UE quiere reuniones más regulares de jefes de Estado y de gobierno con América Latina a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; la realidad, es que los mandatarios latinoamericanos están inmersos en un debate ideológico-político bastante influenciados por la dinámica entre las potencias del momento.

Ha sido el avance inusitado de China en la región con sus inversiones y su apabullante capacidad comercial, lo que preocupa a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. No en balde, en su discurso sobre el Estado de la Unión de 2022, ella insistió reiteradamente en llamar a la unidad a todos los socios comunitarios para crear una estrategia e invertir en “el poder de las democracias” y construir un bloque de afines.

Hay más de interés ideológico y político (que económico o comercial)  aunque Bruselas conoce las necesidades de financiamiento, recursos e inversiones en la región y para eso ha preparado su
estrategia Global Gateway.

¿Qué es el Global Gateway? Es la respuesta  de la UE ante el proyecto ingente de China con su Nueva Ruta de la Seda (One Road, One Belt) que pretende vertebrar al mundo entero con el gigante asiático.

La UE a través del Global Gateway, vigente desde 2021, tiene una bolsa de hasta 300 millones de euros para apoyar inversiones que cumplan con los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París.

A COLACIÓN

La UE y América Latina y el Caribe representan más de un tercio de los miembros de las Naciones Unidas y son una fuerza para un orden multilateral basado en normas.

También es la región con los vínculos formales más estrechos con la UE, porque tiene acuerdos de asociación, comercio o política y cooperación con 27 de los 33 países de América Latina y el Caribe. La UE es el principal inversor en la región y su tercer socio comercial exterior y juntos mueven más de 235 billones de euros en materia comercial.

No obstante, la relación no fluye tan rápido como se quisiera. A la UE, le perjudica la demora en su toma de decisiones. Se trata de un elefante pesadísimo y lento.

Luego está China que sigue avanzando en su posicionamiento en América Latina: en 2021, China y América Latina y el Caribe, registraron un volumen de comercio por 451 mil 591 millones de dólares, un flujo que creció 41.1% respecto de 2020. El volumen comercial chino en la región viene aumentando anualmente a tasas considerables en comparación con los flujos de Estados Unidos y de la UE.

“China actualmente es el segundo socio comercial de mayor importancia para la región y el primero es Estados Unidos. En 2021, las exportaciones de América Latina hacia China llegaron a 222 mil 582 millones de dólares, un incremento del 31.4% respecto al año anterior; y las exportaciones chinas a América Latina se valoraron en 229 mil 009 millones de dólares, un 52% más respecto al año anterior”, según la oficina de aduanas chinas.

Margaret Myerse, directora del programa Asia y América Latina, señala al respecto que China ha elaborado una red de contactos comerciales y políticos en la zona por medio de un acercamiento muy descentralizado que le permite apoyar a muchos países con recursos y asistencia técnica.

La Nueva Ruta de la Seda es un maná para las economías latinoamericanas; de por medio hay, 900 mil millones de dólares, anunciados por el gobierno de Xi Jinping para ejercerlos hasta el año 2049.

Ello ha motivado que varios países de la región firmasen acuerdos de entendimiento para adherirse a la Ruta de la Seda que ya cuenta con 140 países firmantes dispuestos a recibir las inversiones chinas en infraestructuras.