Cd. Victoria, Tam.- Cena y charla de coyuntura. Velada larga entre un anfitrión solitario y siete invitados hambrientos de información que se extendió hasta las cinco de la mañana.
La convocatoria llegó de pronto, a media tarde del viernes, sin motivo explícito y así la transmitieron los funcionarios de prensa, obligados a trabajar contra-reloj para localizar a un puñado algo disperso de convidados.
El primer llamado ubicaba como lugar del encuentro un ranchito cercano, a 15 kilómetros de Victoria. Una segunda llamada corrigió el dato. La cena será en Casa de Gobierno, a las 20:30 horas.
Según un boletín tempranero, el ingeniero HERNANDEZ FLORES iba regresando del Distrito Federal donde anunció a los medios nacionales el programa del Festival Tamaulipas, ante la crema y nata del medio artístico capitalino.
Al contestar la primera llamada, los datos no abundan en cuanto al perfil de los comensales, quienes van, de que medio, que nivel, cuantos somos, muchos o poquitos, nada. Sólo la hora y el lugar.
A la entrada, tras el chequeo de rigor en la caseta de vigilancia, el guardia tiene orden de conducirnos a una construcción anexa, el área de huéspedes.
Ahí vamos cayendo uno por uno, los siete que finalmente estuvimos, a quienes me permito mencionar por estricto orden alfabético: FERNANDO ACUÑA, FRANCISCO CUELLAR, INÉS FIGUEROA, ARNOLDO GARCÍA, JUAN SÁNCHEZ MENDOZA, JUAN ANTONIO MONTOYA y el autor de estas líneas.
Ahí bebemos las primeras dos rondas de whiskey junto al Secretario Particular EUGENIO BENAVIDES, quien saluda cortés, pero con la mirada siempre distante.
Por ningún lado aparece MARIO RUIZ PACHUCA, titular de Comunicación Social. Después nos enteraríamos que ese día se encontraba en Monterrey atendiendo una urgencia familiar. Sin embargo, desde allá gira órdenes, dispone lo necesario y da seguimiento cercano al evento.
Llega el gobernador. Saludo de mano y abrazo a todos, camaradería. En ese momento se disculpa BENAVIDES y (buena decisión) toca retirada.
Continuamos en la sala, en donde engullimos los primeros platones de canapés. Ningún asunto en profundidad, el tema del día es el Festival Tamaulipas. Que el programa arranca en Nuevo Laredo, que viene PLÁCIDO DOMINGO y demás.
De ahí pasamos a la mesa. Me toca el asiento contiguo, a la izquierda de
EUGENIO. A su derecha está ARNOLDO. Llega la carne aderezada con tópicos de política nacional.
Buena opinión de EUGENIO acerca del nuevo coordinador tricolor en San Lázaro FRANCISCO ROJAS. Hay confianza, amistad, trato fluido entre ambos.
Ello, pese a que el nuevo jefe de los diputados priístas se opone a una apertura mayor en Pemex, de la misma manera en que BEATRIZ PAREDES se resiste a incrementar el IVA en medicinas y alimentos.
Reforma fiscal, reforma energética, dos temas urgentes de la legislatura 61, que ya desde ahora auguran discusiones largas hacia el interior de la fracción dominante.
Alguno de los comensales menciona el reciente escándalo de una excandidata a diputada que tiene por marco la red Internet.
Fluye entre los invitados el humor escatológico, recordando escenas y especulando en torno al misterioso compañero de la dama, cuyo rostro jamás se muestra en las fotos y al que coincidimos en identificar como “el hombre de las calcetas blancas”.
EUGENIO sonríe pero nada comenta al respecto. En asuntos así, se guarda mucho de expresar cualquier opinión. Sin embargo, con la mirada atenta, parece estar tomando nota de todo.
Hace calor en el comedor. Tras dos llamadas de atención al jefe de meseros, nadie logra que el aire central funcione adecuadamente.
Es por ello que, terminada la cena, el gobernador se pone de pié y a grandes zancadas nos pide que lo sigamos. Cruzando el patio a toda velocidad, entramos en la casa principal y, escaleras abajo, llegamos a la cava.
Espacio algo cerrado que pudiera incluso parecer claustrofóbico si no fuera por la comodidad de los sillones, la TV de plasma, el aire acondicionado funcionando (este sí) a las mil maravillas y (como en toda cava) mucho, pero mucho, que beber.
La charla sigue con PAVAROTTI y ANDREA BOCELLI de fondo, en sendos conciertos que EUGENIO programa personalmente, del DVD a la pantalla.
Control remoto en mano, una y otra vez regresa las canciones que todos corean. A fuerza de repetirse, creo que ya puedo cantar de memoria “Por Ti Volare” de BOCELLI y “Vivo por ella” que el concertista toscano interpreta a dúo con la diva madrileña MARTA SANCHEZ.
A petición del quien esto escribe, ambos serán sustituidos luego por FREDDY MÉRCURY, su rapsodia bohemia y demás. (“Is this the real life?, Is this just fantasy?”).
De su antecesor en el cargo, TOMAS YARRINGTON, el ingeniero EUGENIO HERNANDEZ se expresa de manera cordial. Se llevan bien, dice, son amigos, TOMAS ha sido un buen exgobernador.
Finalmente, el tema del relevo gubernamental se instaló en la charla, cuanto ya los gallos empezaban a cantar. Sus bromas acerca de la deshidratación y el golpe de calor flotan en el ambiente.
En resumidas cuentas, EUGENIO pide no comer ansias, llama a la prudencia, nos recuerda que hay mucho trabajo por hacer, opina que es mejor esperar los tiempos y luego insiste, una y otra vez, en que “todo puede pasar”, pues no hay “nada para nadie”.
Huelga decir que los siete invitados hicieron (hicimos) lo humanamente posible para escudriñar cada respuesta, encontrar algún vestigio, un gesto quizás, una expresión significativa que nos permitiera descubrir la dirección del viento sucesorio.
Salvo la mejor opinión de mis colegas, la interrogante subsiste.
Salió bien librado GEÑO de esta prueba.
BUZON: [email protected]
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