Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Reinicio de clases

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A extrañábamos los embotellamientos del centro de la ciudad.
Este lunes reiniciaron las clases en todas las instituciones de todos los niveles, luego de dos semanas de asueto y desolación en las mismas. Si bien es cierto que había personas transitando por la tradicional calle Hidalgo y aledañas, lo cierto es que en época escolar el tráfico se desquicia por diversas razones, algunas, atribuidas a la inconciencia de los automovilistas, y otras, a la falta de una adecuada política de vialidad que se refleja en la falta de elementos en esta tan importante zona comercial de la capital de Tamaulipas.
Sin lugar a dudas hace falta mucha cultura vial en la entidad, y los cascos urbanos son presa todos los días, entre 7 y 8 de la mañana, y alrededor de las 12 horas hasta las 14, aproximadamente. Es la crisis de los automovilistas, y el constante escuchar “un momentito”, “no me tardo”, “nomás es tantito” y otros pretextos que históricamente están ahí estorbando el buen tráfico. Las calles se ponen imposibles y al parecer, nadie quiere hacer nada al respecto.
Recordamos en una ocasión cuando un agente de tránsito fue cuestionado en las afueras de la primaria “Leona Vicario” porque no pedía a los automovilistas, en su mayoría, señoras, que se movieran, y ante el enojo de algunos de los que íbamos por esa calle, respondió: “Es que no me hacen caso”. Así de tranquilo.
Y es cuando pensamos que la ley debe ser bastante más estricta.
Ya ha visto el lector que las autoridades federales recularon en cuanto a la normativa que obligaba al registro de teléfonos móviles y la orden de cancelar las líneas que no estuvieran registradas para el 10 de abril. Hoy, anuncian que habrá unos días de registro extemporáneo, unos 3 o 4 días, lo que, en buen castellano significa PRÓRROGA.
Simplemente, la autoridad no tuvo arrestos para hacer cumplir un ordenamiento legal, y ha permitido a las telefónicas seguir con su negocio sin ser afectados, cuando son copartícipes de estas anomalía, porque, finalmente, cuando uno compra un celular, lo hace en la telefónica, y ahí se pudo establecer el registro.
De hecho, le podemos comentar que en el último trámite similar, en las oficinas de atención –dudosa- al cliente de la compañía que abarca la mayor parte del mercado en el país el joven dijo “¿se lo doy de alta?”, es decir, ahí mismo realizaron el trámite.
Lo que sucedió es que todos lo dejaron para después, como ha sucedido con la solución a la problemática de tráfico.
Aquí tiene que entrar la secretaría de Educación, la dirección de Tránsito, las direcciones de escuelas, asociaciones de padres y todos los que estamos involucrados en el problema y que debemos atender una posible solución.
No es nada bueno la comodina y pachorruda acción de “exigir” a la autoridad que se cumpla con todo, si nosotros no hacemos la parte que nos toca.
Somos bien curiosos: exigimos a más no poder, pero no somos capaces de entregar un esfuerzo por mínimo que sea. Así o se vale, ¿no cree?
Suponemos que la tarea no es fácil. No hay elementos suficientes en tránsito para estar en todas las escuelas, y además, la ciudad no es únicamente instituciones educativas.
Si los padres hacemos la parte que nos corresponde y nos levantamos temprano para que los hijos lleguen a tiempo, si al llegar a la escuela hacemos que bajen de los automóviles en forma oportuna y rápida, evitando la pérdida de tiempo y la plática con otros padres, si inculcamos en ellos la conciencia de que no son ellos –los hijos- los únicos habitantes del planeta, entonces cambiarían muchas cosas.
Y así, también podríamos solicitar a la autoridad que nos apoye con sus elementos, pero hay que hacerlos respetar. Exigir que se comporten adecuadamente y paralelamente evitar los influyentismos que tanto daño hacen a la sociedad.
Un ex director de tránsito se quejaba “es que en Victoria todos son amigos de algún funcionario ya sí no podemos trabajar”. En ese sentido, habría que aplaudir, por ejemplo, la decisión del alcalde de Victoria Arturo Diez Gutiérrez Navarro de no condonar ninguna multa por consumo de alcohol ni por impago de parquímetros.
Sentimos que es un primer paso para lograr establecer una cultura de respeto a la autoridad, y que de ahí en adelante, si todos hacemos lo que nos toca, cambiarían muchas cosas.
En ese tenor, los directores de escuelas y maestros deberían inculcar en sus alumnos el hecho de que pidan a sus padres no ser prepotentes, llegar rápido a la escuela sin perder tiempo y concientizarse de que somos muchos miles de ciudadanos, y todos tenemos derechos y obligaciones, no nada más nosotros.
Se dice muy fácil, pero sabemos que en la práctica es todo lo contrario, pero si nunca comenzamos, nunca podríamos aspirar a llegar a una buena meta, positiva para todos.
Es una tarea que hay que iniciar a partir de este regreso a clases.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!