‘Todos somos Arizona’

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Miles de personas recorren el centro de LA para protestar contra la SB1070 y exigir a Obama la reforma migratoria

Una ley calificada de racista en Arizona, así como la promesa incumplida de reforma migratoria, fueron la fórmula perfecta para que ayer decenas de miles de angelinos tomaran las calles otra vez, a fin de exigir solución para los inmigrantes indocumentados del país.

Como se ha vuelto tradicional desde el año 2006, la cita fue en Olympic y Broadway a las 10:00 a.m. Pero la gente salió desde antes y lo hizo con ganas: llevando carteles hechos a mano, cargando a los hijos en hombros, ondeando banderas, gritando con tanta fuerza como si quisieran que se oyera hasta allá: “¡Todos somos Arizona!” y “¡Arizona, aguanta, Los Ángeles se levanta!”.

La aprobación hace unos días de la Ley SB1070 en Arizona, que permite que se detenga a cualquier persona sospechosa de ser indocumentada con base en su apariencia física, estuvo presente durante todo la movilización.

“Nosotros estamos aquí marchando seguros de que nada nos va a pasar, pero ¿se imagina cómo ha de vivir ahora esa gente de allá, muriéndose de miedo?”, cuestionaba María Hernández, trabajadora de la industria de la costura.

“Yo vengo con toda mi familia, somos ocho en total”, decía Lía Rosales, originaria de Honduras y trabajadora en una fábrica. “Traemos la representación de nuestro país, de la gente que está aquí como mis papás, que han vivido en esta situación por 16 años”.

El contingente hondureño, el de la comunidad coreana, el de los estudiantes de CalState, decenas y decenas de grupos, avanzaban lentamente debido a la cantidad de gente que se sumaba a la larga columna de camisetas blancas y banderas estadounidenses extendida por más de 11 sobre la calle Broadway.

El ambiente no faltó. A la altura de la calle 7, los tráilers del Sindicato de Transportistas (Teamsters) hacían sonar sus bocinas. Durante la marcha, concheros y percusionistas ponían ritmo a los pasos de los que marchaban. Y en el punto final, el grupo Jornaleros del Norte le cantaba cumbias retadoras a la “migra”.

Carteles y banderas se combinaban con las demandas de la gente. “Mi papá fue deportado, pero yo estoy aquí para luchar por sus derechos”, decía un letrero hecho a mano y sostenido por una jovencita.

“Necesito un makeover para verme legal”, rezaba el cartel que alzaba una mujer, en referencia a la SB1070.

“Por favor, permite que mi papito se quede en mi país conmigo”, decía el que llevaba una niña pequeña.

Tras dos horas y media de caminata, representantes de las organizaciones religiosas, sindicales, comunitarias y funcionarios electos, finalmente llegaron al punto de encuentro, en Broadway y Temple.

Ahí se unieron para hacer un llamado al presidente Barack Obama y al Congreso de Estados Unidos exigiendo una reforma migratoria que evite situaciones como la que se vive en Arizona.

El cardenal Roger Mahony, titular de la Arquidiócesis de Los Ángeles, apuntó hacia la calle Broadway, que cuando inició el mitin aún rebosaba de gente. “Volteen hacia allá. Esos son los rostros de este gran país”, dijo.

Acto seguido los líderes religiosos pidieron a los presentes tomarse de las manos para, en un acto ecuménico, recordar que sin importar su origen o situación migratoria, todos los seres humanos son iguales.

Antonio Villaraigosa, alcalde de la ciudad, recordó que en las guerras de Irak y Afganistan se encuentran hijos de inmigrantes que luchan porque aman a este país.

Otros funcionarios asistentes fueron el senador estatal Gil Cedillo; los concejales José Huízar y Janice Hahn; los asambleístas Hector de la Torre y Kevin de León, así como el congresista de Arizona, Ben Miranda.

Durante un evento previo al arranque de la marcha, personalidades del medio artístico como Gloria y Emilio Estefan, la actriz Kate del Castillo, el actor Demián Bichir y el locutor Eddy Piolín Sotelo dirigieron también unas palabras a los asistentes y rechazaron la SB1070.

Los organizadores estiman que fueron cerca de 250 mil personas las que marcharon “por tandas” durante toda la mañana. Por su parte, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) dio un estimado de 50 mil personas.

Raúl Murillo, director regional de Hermandad Mexicana Nacional, dijo que tras estas manifestaciones las organizaciones activistas desarrollarán una estrategia que podría involucrar varias acciones de desobediencia civil a nivel nacional para darle continuidad al mensaje.

“Es necesario subirle el volumen al movimiento y decirle a nuestra gente que esto va en serio. Los funcionarios ya se acostumbraron a vernos marchar, a veces hasta marchan con nosotros, pero aprueban leyes que nos afectan; y el presidente [Obama] nos ha decepcionado otra vez. Buscaremos la manera de tomar calles, edificios de gobierno y otras acciones como forma de presión”, afirmó Murillo.

Por su parte Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición de Los Ángeles para los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), recordó la frase dicha por Obama la semana pasada sobre la falta de “apetito” en el Congreso para aprobar una reforma migratoria. “Si ellos no tienen apetito, nosotros estamos hoy aquí para decirle que tenemos hambre, y que necesitamos la reforma migratoria ya”.