Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Los fabulosos 20

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El título de la presente colaboración se refiere, no a la época del charlestón, vestidos debajo de la rodilla femenina, con media y zapatilla del tamaño que me diga, amén de maquillaje muy marcado y peinados cortos o de cabello bien amarrado que resaltaba, la mayor parte de las veces el sombrero.

Los 20, fue la época de los autos en cuyo exterior viajaban hombres trajeados y con metralletas de disco como poderosas armas de la gente de Alphonse Gabriel Capone, mejor conocido como “Al Campone” en los suburbios de New York, en USA.

Los fabulosos años 20 fueron época de debacle, cuando las bebidas embriagantes se tornaron ilegales y la policía hacía redadas en los bares y pocilgas de la Unión Americana.

Pero no referiré la presente colaboración a la época que señaló historia en el contexto mundial, sino mas bien me referiré a los 20 años que forman una vida humana, sobre todo de un trabajador en un área, es decir hablamos del factor: antigüedad laboral.

El tema central por lo tanto se refiere a los 20 años de servicios ininterrumpidos que un maestro dicen que tiene como docente –son más-, pero la burocracia hace de las suyas cuando se “pierde” la antigüedad en un laberinto de carpetas y papeles, pese a la modernidad de las computadoras.

El aula ha sido su oficina solo por horas, el pizarrón y el gis –ahora pintarrón y los marcadores especiales- son los recursos más socorridos, junto a la vieja computadora que mucho sirve para pasar las diapositivas.

Para la empresa educativa 20 años significan una prima de antigüedad de $814.00 (ochocientos catorce pesos 00/100) Es decir $40.70 por año –mucho menos de un salario mínimo por año, aún de la zona económica más baja-

La ofensa del trabajador no tiene límites cuando reflexiona que los mismos estudiantes a los que ha dado clase, reciben Becas PRONABES de 5mil 900 pesos semestrales y si fue el mejor promedio del semestre se hace acreedor a la beca de excelencia con otros 5 mil pesos más.

Es decir, un estudiante está mejor estimulado que un profesor y conste que éste las más de las veces atiende familia y por el bajo salario, otros empleos.

La justicia en este año de la celebración revolucionaria e independentista con 100 y 200 años de iniciados, han sido movimientos que ¿han marcado época?

Indudablemente que si, porque con reacciones tan adversas como estas, lo más probable es que la justicia laboral no ha llegado.

A algunos de los maestros más les vale regresar al aula como estudiantes porque de esa forma pudieran ganar más dinero, está visto que como trabajadores el sistema le marca un modelo estático, sin futuro. Una especie de sometimiento, pero sin progreso.

En el caso del estímulo de antigüedad por los 20 años algunos podrán decir que “…es una conquista justa” y no porque realmente lo crean así, sino porque de esa forma creen congratularse con los jefes.

Otros argumentarán que el pago del estímulo es proporcional al salario y el trabajador calla no porque quiere, sino para conservar el empleo. Aunque su dignidad sea poco más que menos cuando gana menos de una beca.

Justo o injusto la triste realidad es que recientemente en Victoria, capital, se escenificó un bochornoso acto de entrega de estímulos y lo peor, hubo gente que al ser “trabajadores de tiempo completo” se llevaron por este concepto dicen, hasta mas de cinco mil pesos.

¿814 pesos vs 5 mil por 20 años? o ¿10 mil 900 semestrales para estudiantes…? “justicia señor juez, justicia” diría Tres Patines en la “Tremenda Corte”

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