El ejemplo
Como padres de familia y como seres humanos en calidad de contribuyentes a la educación de los pequeños, nuestro actuar debe ser ejemplo de lo que se debe hacer, evitando pregonar con banderas ajenas a nosotros mismos. Es lo ideal.
Lamentablemente hay muchos ejemplos de lo contrario y más cuando a los “desordenados” les “toca” tener algún cargo como jefes o encargados de un área específica dentro de la administración pública o de la privada. Léase en gobierno o con las empresas particulares.
Por esa malas conductas estoy en contra de que la educación moral, de principios o valores sean porque los decretó un señor que vive de la política y mire que somos tan… que hasta se han ideado los “valores del mes” o de la semana.
¿ha oído usted hablar de los valores por decreto? A ellos me refiero, a los “valores de capricho” a los valores que se pretenden por… “que yo quiero…”
Hubo un Rector en alguna universidad pública que incluyó los valores en los contenidos de los módulos o unidades de trabajo, claro que solo fue para que “adornar” los programas porque nunca se tomaron en clase como modelos de conducta.
La idea de lo anterior viene de unas lecturas de periódicos nacionales y algunos hispanos, vía Internet, sobre el acuerdo parlamentario de “bajar el salario mensual que perciben los señores Diputados y Senadores españoles hasta 15%… por los siguientes 18 meses…”
Y no para ahí el asunto, sino que se promulgó también que se suspende para funcionarios del gobierno y para los legisladores el pago de una “dieta” conocida como “el bebé” por el mismo período de tiempo, es decir, 18 meses y aquí no hubo porcentaje, fue total la suspensión.
El ejemplo es digno de seguir por legisladores y funcionarios de cualquier país, sobre todo para aquellos que lejos están de aceptar una crisis y muchas veces son los primeros que aseguran el sueldo, sobresueldo, compensación y prestaciones.
Cuando leí esta nota a mi mente me vino el sin número de veces que es el pueblo mexicano se ha tenido que sacrificarse con las alza de precios, con la imposición de una canasta básica que a cada momento merma su contenido, pero además con los ridículos aumentos salariales.
Porque es claro que los precios y hasta las multas no suben en la misma proporción salarial, pero el “lavado de cerebro” al ciudadano sobre el “sacrificio nacional”, del “progreso de México” y el “espíritu patrio” de los nacionales que “amamos al país y que deseamos su evolución de un “país subdesarrollado”…
Por “rollo” no ha quedado, pero la gente pensante –una buena parte del pueblo- en realidad sabe que esta misma generación morirá con el mismo espejismo del progreso y la justicia social, que la educación es la que permitirá salir adelante.