– Frontera región de mayor riesgo
Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- Durante el 2009 México fue el país que ocupó el primer lugar en el mundo de obesidad y sobrepeso entre sus habitantes y en caso de continuar la tendencia en unos pocos años más la cifra alcanzará niveles alarmantes e incontrolables en caso de no emprender medidas de contingencia reales y efectivas más allá de las débiles respuestas del gobierno y las empresas comerciales encargadas de propiciar la obesidad (Bimbo, Sabritas, Pepsi) etc.
En el marco del foro denominado “Bienestar Social” convocado por el comité de campaña del candidato a la presidencia municipal, Everardo Villarreal Salinas, el especialista medico José Gabriel Rosado Triay, expuso que la obesidad va de la mano con problemas de hipertensión arterial, cardiacos, diabetes, entre otras.
Ante las cifras que arroja actualmente este problema de salud, dio a conocer que si la tendencia de alza de casos continúa para el año 2015 el solo atender a los pacientes representará un gasto al gobierno de más de 100 mil millones de pesos, es decir la mayor parte del gasto asignado al rubro de salud se destinaría solamente para atender a quienes ya padecen de sobrepeso u obesidad.
En los últimos 7 años la taza de sobrepeso en niños de 2 a 5 años ha aumentado al 200%, mientras que en edades de 6 a 11 años se ha triplicado, en Reynosa como en el resto del país uno de cada tres niños padece sobrepeso, esta comprobado que la obesidad disminuye 6 años de vida en las mujeres y 7.2 años en los hombres.
Rosado Triay, demandó que el problema de la obesidad y sobrepeso sea atendido como un tema de salud prioritario, y va relacionado su incidencia por factores como: actividad laboral de ambos padres, falta de supervisión de los alimentos que consumen los niños, ingesta de alimentos chatarra, bebidas gaseosas que mayormente es favorecida por la presencia de las cooperativas en las escuelas.
El experto en salud propuso que hayan autenticas campañas preventivas y no dejar la buena voluntad a las empresas comerciales de la comida chatarra que con ajenas totalmente a las repercusiones que provocan en los consumidores de sus productos, observar la conducta alimenticia de los niños y jóvenes, practicar deporte, caminar, reducir la cantidad de comida que se consume, promover actividades de recreación que eviten el ocio.


