Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Obras para Victoria

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Mucho nos hemos quejado de que en la capital de Tamaulipas no se ha puesto la atención debida en cuanto a infraestructura de obras públicas. Consideramos que el comentario, si bien es cierto que hay muchos problemas, no tiene fundamento que digamos, porque hay tanto que hacer, tantas cosas que reconstruir y corregir, que no alcanza el presupuesto establecido por el Congreso del Estado para el municipio.
El alcalde Arturo Diez Gutiérrez Navarro estuvo recientemente en la ciudad de México tocando puertas. La idea era buscar recursos para aplicar en obras, lo que se está convirtiendo ya en realidades, y vemos que, poco a poco, las calles comienzan a cambiar, aunque hemos de decir también que cada vez que se presentan lluvias en la capital, el pavimento sufre desperfectos, y eso, sinceramente, no es culpa precisamente de una sola persona. El clima no perdona, no en un sitio como Victoria, donde el subsuelo juega un papel determinante en eso de la conservación de nuestras calles.
Diez Gutiérrez Navarro busca que haya un poco de dinero para cada rubro, sin embargo, no es nada fácil: hay que invertir en pavimento, alumbrado, limpia, seguridad, bienestar social y otros rubros como salarios a administrativos y operativos, patrullas, armamento, radiocomunicación y demás. Es fácil criticar, pero no es nada sencillo repartir el dinero.
Valga el ejemplo: es como si Victoria fuera uno de los 43 hijos de Tamaulipas, y Tamaulipas uno de los 32 de México. Cuando uno es padre de familia sabe que todos tienen necesidades… y gustos o antojos. Todos queremos, cuando niños, el juego de moda o el permiso para ir a cierto lugar. Cuando crecemos, pensamos en que papá nos refaccione con todo lo que necesitamos y queremos, sin embargo, siempre hay un hijo que tiene más necesidades que otras.
Sucede que a uno de ellos le duran menos los zapatos tenis que a otro, y obviamente, hay que comprar antes que a todos.
Los 43 municipios tienen muchas necesidades, producto de una crisis que vivimos en cuanto a economía a nivel nacional, y por otra parte a que el dinero cada día alcanza menos. Cierto, también, que habrá más necesidad de pavimentación en Matamoros que en Cruillas, o en Victoria que en Bustamante, pero lo anterior no quiere decir que no sea importante el más pequeño o pobre de los municipios.
Jerarquizar el recurso es cosa que podemos criticar todos, pero difícilmente lo haríamos en forma adecuada siempre que se requiera.
En el caso del municipio de Victoria, el alcalde Diez Gutiérrez Navarro tiene que ponerse de acuerdo con su cuerpo de gobierno para proponer la inversión en cada renglón, y luego, vigilar que sea adecuada y se aplique en forma correcta.
En ese sentido, también hay que considerar que el clima nos juega malas pasadas y, en diversas ocasiones, ponen mano a una calle y la dejan sin baches, cuando en la noche llueve y se vuelve a levantar el material.
Quizá se necesite buscar otra alternativa; recordamos cuando en el sexenio del ingeniero Américo Villarreal Guerra alguien consideró la posibilidad de emplear neumáticos viejos triturados en una mezcla con pavimento, según un estudio que arrojaba como resultado unas calles mejor conservadas, o probablemente preguntar a los vecinos del otro lado del Río Bravo cual es el mantenimiento adecuado o la consistencia que se debe dar, y entonces, establecer el sistema que, aunque fuera más caro, tuviera mayor duración.
Pero sí hemos visto, y quien lo niegue está mintiendo, que el ayuntamiento está procurando hacer un trabajo de mantenimiento adecuado.
Otro punto que se debe tener siempre en cuenta es que somos muchos habitantes, muchas colonias, centenares de calles y miles de metros cuadrados para atender como para pensar que, como no han arreglado la calle de nuestra colonia o casa no están haciendo nada.
Ahora, el lector debe imaginar cual es el criterio para seleccionar calles: si es por el flujo vehicular, el rumbo, la facilidad para los trabajos o qué se toma en cuenta. Nada fácil, la verdad.
Cierto, hay funcionarios que no hacen bien su trabajo; en algunos casos, se les ha pedido que dejen el trabajo y renuncien y se contrata a otros que tienen mucho entusiasmo. No podemos criticar todo lo que nos gobierna. El porcentaje de gente que no paga impuestos y no quiere pagar infracciones es mayúsculo. ¿Cómo pedir que haga la autoridad si no cumplimos nuestra parte?
Es por ello que tendríamos que ser puntuales en el pago de obligaciones, para poder exigir puntualidad y eficiencia total en cuanto a derechos ciudadanos.
¿Que hay mucho que hacer? Eso ni quien lo dude, pero no podemos afirmar que ha sido una administración que no funciona o no ha trabajado.
Sucede que, cuando se atiende la casa de al lado no vemos el beneficio porque no está en nuestro cuarto, por lo que sería injusto el criticar sin fundamento.
Pensamos que se debe seguir otorgando el voto de confianza a las autoridades que encabeza Arturo Diez Gutiérrez, exigirles más, pero también, reconocer lo que se está realizando, que es de justicia.
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