Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *No puede ser “normal”

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No, no es una declaración que se pueda atribuir a un funcionario que tenga sentido común, sentido político y sentido de la legalidad. Dice el secretario general Hugo Andrés Araujo De la Torre que “es normal” que haya guerra sucia en las campañas políticas.
Lo anterior nos parece como la autorización para infringir cualquier ley sin problema alguno, con la justificante única de que “era lo que queríamos hacer” o algo por el estilo. La ley es la ley, aquí y en China, y debería nuestra autoridad municipal, estatal y federal propiciar su cumplimiento a como diera lugar, sin los pretextos “políticos” que no son más que una permisividad insultante para los que creemos en la legalidad.
Este tipo de comentarios nos parece tan fuera de lugar como los que hacen muchas veces los comentaristas de fútbol al presentarse una infracción al reglamento, una falta, pues, de un defensa que mete el pie o jala la camiseta porque el delantero prácticamente se le iba; dicen los presuntos expertos que “era el último recurso, por eso se justifica”.
¿Cómo puede justificarse una infracción a una ley, por intrascendente que sea?
A nadie afecta una falta más o menos en un partido de fútbol, pero el mensaje, la enseñanza a nuestros hijos es que no importa que se incumpla la ley, siempre y cuando uno pueda justificar su actitud.
Entonces, nos preguntamos: ¿para qué existen las leyes?
Hugo Andrés Araujo, imaginamos, es de esa clase política que piensa que no importa infringir la ley, que no importa hacer lo que sea con tal de, como dijo Maquiavelo en su obra, justificar los medios.
Probablemente el encargado de la parte política en el estado no ha comprendido la magnitud de su cargo, y por eso tenemos plantones y esas acciones fuera de toda legalidad en la entidad.
Es probable, también, que don Hugo Andrés, con su trayectoria de todos conocida, apegado a personajes de la política nacional famosos por su ilegalidad, se haya contagiado de esas acciones ilegales y piense que el abuso y la prepotencia son cosa normal.
Es probable que se hayan malinterpretado sus palabras. Lo anterior, en descargo del señor que tiene una experiencia de años en la política; quizá lo que pretendió explicar es que todo mundo hace guerra sucia, pero no por eso es legal, y es tan grave como el comentario que hizo Javier Aguirre sobre México: no era el indicado para hacerlo.
Porque el hecho de que el encargado de la política en el estado justifique a los que hacen guerra sucia, que avale de alguna manera el hecho de que miembros de partidos de oposición estén inventando y manejando calumnias a través de correos electrónicos anónimos, de la forma más cobarde y absurda, no quiere decir que esté bien.
En este sentido, somos de la idea de que las autoridades electorales debieran ajustar la ley y ser más estrictos para sancionar.
No se puede permitir que haya abusos, en ninguna parte.
Recordamos también cuando aquel agente de tránsito, en la puerta de una primaria de la localidad estaba en actitud contemplativa viendo la manera en que madres y padres de familia se estacionaban en doble y triple fila, obstruyendo el tráfico, y a reclamo del que manejaba, contestó: “es que no me hacen caso”, o el que dijo: “a ver, póngase en mi lugar”. Ciertas las dos declaraciones de los agentes, y reprobables en todos sentidos, sin duda alguna.
Si queremos cambiar el rumbo del país, lleno de ilegalidades y problemas propiciados por una permisividad absurda que nace de un gobierno que no nos ha representado a más de 110 millones de mexicanos, tenemos que hacer que nuestros hijos y nuestros familiares respeten toda ley existente. Si no estamos de acuerdo con éstas, exijamos a los diputados un cambio en ellas, insistamos en que hagan propuestas emanadas de la ciudadanía y vigilemos que se cumplan.
Porque no es el hecho el saber que se hace, sino evitar que se sigan cometiendo arbitrariedades.
Es el punto de vista ciudadano: no queremos prepotentes, abusivos ni infractores. Es tiempo que, cada persona que maneja con el celular en la mano sea infraccionada, que las que manejan con niños en brazos sean castigadas, que quien se pase una luz roja pague su multa, y que los que ponen banquitos para “apartar” los sitios en sus negocios o domicilios sean objeto de una ejemplar sanción.
A los agentes de tránsito, nos encantaría verlos en las calles, procurando la legalidad y no en el libramiento rumbo a Soto la Marina, con sus “pistolitas” para cachar automovilistas que manejamos a más de 50 kilómetros por hora.
Es curioso verlos, como en las caricaturas de Walt Disney.
Es hora de que nuestros representantes hagan lo que deben, por eso y por todo lo que hemos comentado, no estamos de acuerdo con las palabras de Hugo Andrés Araujo De la Torre, y le solicitaríamos de la manera más atenta fuera congruente con la política que por más de cinco años instrumentó el gobierno de Eugenio Hernández Flores, donde se ha tratado de llevar la legalidad al pie de la letra.
Cierto, Hugo Andrés tiene experiencia, mucha, pero no viene a descubrir el hilo negro, sino a trabajar en bien de los tamaulipecos.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!