Nuevamente las escuelas matutinas de todos los niveles escolares suspenderán sus labores cotidianas para ver desde la comodidad del pupitre, el partido mundialista entre los equipos de Uruguay y México.
Usted sabe que la SET de don José Manuel Assad Montelongo desde el partido inaugural entre nuestro país y Sudáfrica dio su autorización para que los maestros o los padres de familia llevaran un televisor hasta el aula y disfrutar de las emociones que han dejado esos encuentros, más el jugado contra Francia.
Sin embargo, el funcionario estatal, dejó muy en claro que las clases de las escuelas se suspenderían solo para los partidos donde jugara la selección nacional mexicana, sin prohibir explícitamente otros partidos, Assad Montelongo fomenta de esa forma los valores patrios, el amor a la representación tricolor, el cariño al deporte.
Las escuelas por tanto, volverán a elevar las voces infantiles y juveniles cuando una jugada esté cerca de la portería uruguaya, así como los prolongados silencios y hasta los suspiros prolongados cuando el balón se acerque a terrenos mexicanos.
Las escenas de la TV nacional y local han trasmitido las fiestas futboleras en las escuelas, lo que ha servido como oportunidad para certificar la socialización de los alumnos, meta que persiguen algunos programas de estudio.
Además los maestros mas doctos en estos menesteres, los que si saben de “aguacates”, han aprovechado el mundial para relacionar alguna información trasmitida de Sudáfrica y la historia, las matemáticas, las Ciencias Naturales o las Sociales y hasta las cuestiones de educación cívica, incluso en marcos comparativos.
Seguro muchos ejercicios se han basado en Sudáfrica para algún repaso importante o una motivación introductora a un tema nuevo.
Lo lamentable del asunto es que hay voces a quienes no solo no les gusta el fútbol, sino que de niños debieron haber sufrido un trauma en alguna escuela cuando se oponen rotundamente a que los alumnos vean el fútbol porque consideran una pérdida de tiempo, sin percatarse de la alegría infantil y juvenil reflejada en los rostros concluidos los 90 minutos del partido.
Claro que si insistimos en el trauma que los, ahora adultos, pudieron haber sufrido en su vida escolar, entonces justificamos hasta las declaraciones del dice ser padre de familia de una Asociación ¿Patito?, que “tira” duro a los profes cuando declaró a Imelda Chávez Castillo que los maestros son unos corruptos.
Joel Rodríguez Domínguez es el nombre del presidente de la zona centro de Padres de familia y no lo dice por el fútbol –en esta ocasión- lo afirma cuando asevera que es un secreto a voces que en la escuela –no especifica-, los alumnos –no calcara- y maestros –habla en plural- acuerdan calificaciones a cambio de dádivas.
En la nota periodística publicada ayer lunes, no se lee algún comentario que fundamente su acusación, pero el señor padre de familia es contundente cuando señala la irregularidad y aunque también involucra a la SET para instarla a que haga algo, la misma secretaria se ve con las manos atadas si no se señalan probables responsables.
Me parece una irresponsabilidad de parte de Joel Rodríguez Domínguez, cuando señala tan a la ligera un hecho que hay necesidad de investigar y en su caso sancionar.
Finalmente me parece que este tipo de expresiones deben ser condenadas por alguna autoridad, porque ya hemos sido “muestra” nacional cuando en un avión de Monterrey a Ixtapa, en el mini-noticiero “las 7 del 7”, dijeron que los maestros de Tamaulipas vendían las calificaciones y si es así, pues que se sancione con todo el rigor de la ley, sin que esto suene a verborrea burocrática, más bien que suene a justicia, que se demuestre la verdadera corrupción de la escuela tamaulipeca, si hay elementos para probarla y de lo contrario, que se sancione el fácil movimiento de la lengua de este enemigo de los maestros.
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