Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *¿Donde están las Garantías Individuales?

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No cabe duda de que cuando la gente quiere empeñarse en hacer tonterías, somos especialmente únicos: los seres humanos al parecer somos la única especie en la Tierra capaz de cometer tres estupideces similares y no aprender la lección.

La observación de las leyes de convivencia resulta fundamental para la sociedad, de forma tal que cada nación tiene sus propias leyes, entre las que surge una máxima que es la base de las demás.

En México, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se convierte en la proclama máxima de la que emanan todas las leyes nacionales –federales- y estatales. De ahí nacen las Constituciones de cada entidad federativa, bajo la premisa de que nada puede ser contrario a esta máxima ley.

La parte que llama y se convierte en determinante es la relacionada con las garantías individuales, esas que todo ser humano tiene, pero al parecer, las autoridades se olvidan que hay una ley máxima y se empeñan en jorobar el estado de derecho. Hoy, tocó al Instituto Electoral de Sinaloa, el que para los comicios de julio próximo ha determinado prohibir el uso de cámaras de video y fotografía, así como el de celulares, bajo el torpe argumento de que de esa manera evitarán la coacción del voto. ¡Vaya estupidez!

Quienes vivimos del periodismo sabemos qué tan importante es la libertad de expresión, por ejemplo, y resulta que la ley del Instituto Federal Electoral nos limita esta garantía individual en muchas circunstancias, argumentando una torpe legalidad inexistente, porque, finalmente, cuando uno acude a las urnas, está más solo que nada en ese pequeño espacio donde hay que cruzar el logotipo del partido de nuestra preferencia.

Nada ni nadie está ahí, y eso lo sabemos todos. Si usted convence a mil o dos mil de que tienen que votar por un candidato, porque si no, se irán al infierno, y ellos le creen, es problema de ellos y no de usted, o al menos, así lo pensamos.

Hay que imaginar que la prohibición en Sinaloa se generalizara: grave situación de un país que ya está batallando por un enorme vacío de poder que no alcanza a cubrir nuestras necesidades básicas y nuestra tranquilidad, como para todavía tener que tragarnos la prohibición de no poder hacer una –o mil- llamada por teléfono celular.

Juliana Araujo Coronel, presidenta del Consejo Estatal Electoral de aquella entidad dijo que buscan convencer a casi dos millones de personas para que participen votando y denunciando cualquier irregularidad. Eso está bien, pero, ¿las llamadas por celular?

Y también tenemos que entender que se buscan comicios legales, limpios, pero de ahí a que se tengan que violentar las garantías individuales, no estamos de acuerdo.

Afortunadamente, en Tamaulipas nuestro Instituto Electoral no ha tomado medidas de esa naturaleza, las que seguramente serían rechazadas por la ciudadanía, porque de plano, pensar en este tipo de prohibiciones es negar que existan el progreso y la tecnología.

Falta ya cualquier cantidad de días para que estemos muchos de nosotros en la fila de la casilla correspondiente emitiendo nuestro voto a favor de un candidato a gobernador, alcalde y diputado; las elecciones están a la vuelta de la esquina y todo mundo, dentro de esos entes que se llaman partidos políticos se hablan mil cosas, se acusa a los demás y se dice una serie de cosas inverosímiles, argumentando algunos que es parte de la política.

Ésta, la política, debe de ser más seria. Los ciudadanos estamos cansados de los partidos políticos, y ahora votamos por los candidatos porque los primeros ya no nos garantizan mucho, esa es la realidad nacional y duele, pero es así.

Pero ver la noticia de Sinaloa la verdad es que nos causó extrañeza, porque sinceramente, no entendemos que haya que llegar a eso.

En todo caso, habría que ser congruente con lo que se dice en esferas oficiales y llevarlo a la práctica cabalmente, lo que, seguramente propiciaría el cierre de empresas que se dedican a la venta de bebidas alcohólicas, tabaco, frituras, refrescos embotellados y una serie de productos que, comprobado está, hacen mal.

¿Por qué se permiten? Porque la Constitución, con sus garantías individuales permite que haya todo tipo de actividades y la gente tiene libertad para hacer lo que le venga en gana en tanto no perjudique a los demás.

Visto de esa forma, sinceramente, en México debiera haber otro tipo de autoridades que nos hicieran cumplir con los ordenamientos legales fundamentales.

Lo que leímos como noticia oficial nos parece una total vacilada, una broma de mal gusto.

¿Dónde está la inteligencia de las autoridades?

Al parecer, con eso de las campañas mediáticas modernas, a base de redes sociales y demás, en un “tweet” se fue diluyendo cada neurona, porque están demostrando que la cabeza sirve para sostener el cuero cabelludo y los sombreros. Para nada más.

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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!