-Por riesgo de desbordamiento de presa Venustiano Carranza
Gastón Monge/EnLíneaDIRECTA
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- El potencial desbordamiento del río Salado y de la presa Venustiano Carranza, ubicados en los límites de Coahuila con el municipio de Anáhuac, Nuevo León, hizo que unas 18 mil personas fueran evacuadas por personal del ayuntamiento y del Ejército mexicano, ante el riesgo de una inundación de gran parte de esta comunidad de 25 mil habitantes.
La comunidad de Rodríguez, separada de Anáhuac por el río Salado, se encuentra también bajo riesgo de inundación, por lo que sus habitantes también emprendieron la evacuación.
Desde temprano, cientos de personas se trasladaron en sus vehículos o apoyados por familiares y vecinos, hacia Nuevo Laredo y Laredo, Texas, en donde unas 200 familias permanecen en los albergues que el ayuntamiento municipal dispuso para ellos.
En tanto, por la tarde del martes el éxodo de familias completas continuaba hacia esta frontera, ubicada a unos 85 kilómetros al norte de dicho municipio neolonés, pero la mayoría se quedaron varados en el punto de revisión de la aduana fronteriza, debido a que sus vehículos portan placas de Texas.
Javier Garza García, alcalde de ese municipio, dijo vía telefónica que la presa ya estaba a su máxima capacidad, y que existía el peligro de un posible agrietamiento en su estructura debido a que sus compuertas se atoraron por la mañana por un problema eléctrico, aunque mencionó que luego se abrieron para trasvasar al río un gasto promedio de dos mil 200 metros cúbicos por segundo.
Sin importar el riesgo, cientos de personas se negaron a salir de esa comunidad, y se trasladaron a las zonas altas del municipio, con la esperanza de que la inundación no les afecte.
Cerca del mediodía el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, junto con el alcalde, visitó Anáhuac para supervisar los trabajos de evacuación, y recorrió el área de la presa en donde dijo que el riesgo de un desbordamiento es real, por lo que conminó a los habitantes de la comunidad a una pronta evacuación.
“Hicimos las gestiones con la Comisión Nacional del Agua (CNA) para regular las compuertas”, dijo el gobernador, tras señalar que la presa no debe dejar salir más de dos mil 200 metros cúbicos por segundo, de lo contrario, se desbordaría.
A pesar de que la mayoría de los habitantes de esta pequeña comunidad ya fue evacuada, la lluvia que se dejó sentir la tarde de ayer aumentó las posibilidades de un desbordamiento, por lo que se pidió a la CNA un rápido desfogue controlado.
El alcalde de Nuevo Laredo, Ramón Garza Barrios, envió varios autobuses a la comunidad para la evacuación y traslado de los damnificados, los que se encuentran en el gimnasio de la Universidad Tecnológica.
“Estarán en la ciudad por dos días, mientras pasa la contingencia de las inundaciones”, explicó Ernesto Rivera Gómez, titular de Protección Civil de esta frontera.