PALACIO/Mario A. Díaz Vargas *¿La derrota es huérfana?

AL Partido Acción Nacional no tan sólo le fue mal electoralmente en el recién proceso. Como daño colateral acusa, además, serios problemas al interior de su dirigencia estatal.

FRANCISCO GARZA DE COSS, presidente del Comité Directivo en Tamaulipas, enfrenta serios cuestionamientos de la militancia, pues lo responsabiliza de la debacle electoral.

El argumento más socorrido de las voces inconformes se centra en el supuesto o real servilismo al PRI-Gobierno que mostró desde la precampaña y el período de proselitismo constitucional.

También, que su actitud sumisa fue el impedimento para designar los mejores candidatos a la gubernatura, alcaldías y diputaciones locales.

Otro más, que, por la misma razón, obstaculizó la labor de la estructura partidista, dejando prácticamente el camino libre a los abanderados del Partido Revolucionario Institucional.

Es decir, que los candidatos albicelestes fueron “a modo” para el PRI-Gobierno en los municipios con mayor población, a excepción del puerto de Tampico, y que sólo le dejaron las migajas políticas que representan comunidades con menor número de pobladores.

Tal es la situación que está enfrentando al interior ese instituto político su presidente estatal.

Se suponía que la candidatura y “manga ancha” que dio el líder nacional del PAN, CESAR NAVA, al senador con licencia JOSE JULIAN SACRAMENTO GARZA contribuiría no a ganar la gubernatura, pero sí a mejorar el posicionamiento en el territorio tamaulipeco con miras a la elección presidencial en 2,012.

Tal parece que el congelamiento y desplazamiento de FRANCISCO JAVIER GARCIA CABEZA DE VACA, quien pretendía la estafeta panista al Ejecutivo Estatal, no produjo los resultados que se esperaban.

En consecuencia, la óptica es que SACRAMENTO GARZA no tan sólo se prestó a hacerle el “caldo gordo” al sistema político en el poder sino que, voluntaria o involuntariamente se llevó de frente la armonía y estructura de su partido.

A tres días de la jornada comicial, ahora sobran quienes se preguntan quién hubiese sido mejor candidato al gobierno del estado, si SACRAMENTO GARZA o CABEZA DE VACA.

Aunque, a decir verdad, la sospecha de los panistas de hueso colorado subió de tono en cuanto se dieron cuenta del bajo perfil que imprimió a su campaña proselitista el senador con licencia.

El ahora ex abanderado panista a la sucesión de EUGENIO HERNANDEZ FLORES concentró su campo de acción en el puerto de Tampico, y prácticamente se “colgó” a las campañas de los candidatos a las presidencias municipales.

Cabe señalar que tal estrategia derivó en un rompimiento de relaciones, en la recta final del proselitisimo constitucional, entre JOSE JULIAN SACRAMENTO y RAMON ANTONIO SAMPAYO ORTIZ quien pretendía la alcaldía matamorense.

El notorio bajo perfil y el escaso apoyo económico, fueron los factores que empañaron la causa albiazul y que motivaron parte de la inconformidad que ahora registra el Partido Acción Nacional en Tamaulipas.

Por cierto, en cuanto a los reclamos a GARZA DE COSS por la nominación de los candidatos vale la pena recordar que tal decisión fue tomada por el Comité Ejecutivo Nacional.

Sin embargo, lo que sí llama la atención es que se insista en responsabilizar al dirigente estatal albiazul del mal trabajo de la estructura partidista en los 22 distritos electorales.

Lo que trae a colación, en cambio, que en el bando tricolor se esté brindando excesivo reconocimiento a la estructura social, restando importancia a la partidista, en el contundente triunfo electoral de los candidatos al ayuntamiento y diputaciones locales.

La social es una red de trabajo que recibe apoyo de la presidencia municipal y que trabaja a la par con la del partido.

Mientras la primera es coordinada por el ingeniero HECTOR SILVA SANTOS, la segunda queda bajo la responsabilidad y mando del presidente del Comité Municipal del PRI, MARIO TAPIA FERNANDEZ.

Tal manifestación a favor a la labor desarrollada por SILVA SANTOS ha generado el natural celo de los asesores y representantes territoriales pertenecientes a la estructura política del PRI.

Quizá ello obedezca a que siempre el triunfo tiene muchas madres, mientras que la derrota siempre es huérfana.

Y hasta la próxima.

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