PALACIO/Mario A. Díaz Vargas *¿Y el “huracán” Gamundi?

TODO pareció que quienes tienen a su cargo la clasificación de los fenómenos meteorológicos que van desde depresión tropical hasta huracán en sus distintas categorías fallaron estrepitosamente.
Los efectos dejados sentir por el paso de la tormenta tropical “Hermine” por la región fueron muy superiores al paso de otras, incluyendo ciclones.
Los vientos sostenidos de 65 millas por hora que trajo consigo causaron múltiples destrozos en postes, redes de energía eléctrica y televisión por cable, árboles, anuncios luminosos, espectaculares y torres de de comunicación, entre otros.
Todo ello sin contar los daños y entorpecimiento de las labores nocturnas como consecuencia del alto nivel que registró el pluviómetro.
Como era de esperarse, las zonas bajas de la población resintieron los estragos de la inundación, así como muchas avenidas importantes que registran un alto aforo vehicular.
Sin embargo, no es que el personal del Servicio Meteorológico Nacional haya fallado en sus cálculos acerca de la velocidad de los vientos de la tormenta tropical, o que las imágenes satelitales hayan proporcionado información inexacta.
La explicación es que“Hermine”, clasificada como tormenta tropical por sus vientos sostenidos no superiores a 74 millas por hora, ocasionó los múltiples daños materiales por haber entrado a tierra prácticamente por Matamoros.
En la pasada contingencia, el huracán “Alex”, clasificado como de categoría 2 por sus vientos superiores a las 120 millas por hora, no causó mayores destrozos toda vez que el cuerpo del fenómeno se adentró en el macizo continental por el poblado La Pesca del municipio de Soto la Marina en dirección noroeste, por lo que sus efectos devastadores fueron menores en este puerto fronterizo.
La esquina noreste tamaulipeca enfrentó-en ese entonces- más que daños materiales, problemas derivados de las casi 10 pulgadas de agua que descargó el meteoro.
El paso de la tormenta tropical, con sus vientos sostenidos superiores a los 100 kilómetros por hora, causó la natural alarma entre los residentes urbanos y rurales en esta comunidad ante el estrepitoso ulular de sus ráfagas.
La fuerza de la naturaleza derribó postes de la Comisión Federal de Electricidad, de Teléfonos de México y torres de transmisión de estaciones de radio, por lo que generó un caos mayor al dejado por el huracán “Alex”.
Por fortuna, el lunes por la mañana, ante la inminente arribó de “Hermine”, la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros desplegó un operativo emergente para retirar la basura de alcantarillas con miras al desfogue pluvial a través del drenaje sanitario.
Otros trabajos preventivos realizados con anterioridad permitieron que el agua acumulada en los lugares ya tradicionales desapareciera al paso de algunas horas.
Las coordenadas que siguieron tanto el huracán como la tormenta, se convirtieron en el factor que marcó la diferencia entre la percepción de la fuerza de la naturaleza y los daños ocasionados por ambos fenómenos.
La experiencia vivida a lo largo de la costa tamaulipeca obliga a sus moradores a extremar precauciones y atender los llamados de alerta que emita la Dirección General de Protección Civil.
Máxime que la temporada de huracanes termina oficialmente hasta el mes de noviembre, lo que significa que la probabilidad de que se presenten nuevas contingencias provocadas la naturaleza.
Por cierto, en el mismo contexto de tormentas y ciclones, aunque no precisamente meteorológicos sino políticos, cada vez son más quienes se preguntan el motivo por el cual bajó de categoría el que envuelve al presidente del Comité Estatal del PRI, RICARDO GAMUNDI ROSAS.
Hasta hace un par de meses, los efectos políticos devastadores del veracruzano se dejaron sentir a lo largo y ancho de Tamaulipas como consecuencia del pasado proceso electoral.
A pesar de que los vientos huracanados partidistas dejaron un saldo favorable al actual grupo en el poder, el brusco descenso que no llega ni a categoría de depresión tropical, envuelve ahora al controvertido operador político tricolor.
DESDE EL BALCON:
¿Será acaso que el huracán GAMUNDI se degradó al tocar el macizo continental llamado EGIDIO?
Y hasta la próxima.
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