Mucho se habla de la carga tributaria que nos aqueja a los ciudadanos, y de la forma en que estamos pagando cada día más impuestos sin una razón aparente, porque dicho sea con toda honestidad, como que los servicios básicos en las urbes no son precisamente lo que los ciudadanos merecemos.
¡Vaya!, no se trata de exigir calles con concreto hidráulico o alumbrado con placas solares, camellones con césped y demás cosas. Vemos por ejemplo vehículos que prestan servicios que no tienen un mantenimiento adecuado, o también, carros de bomberos que son un poco menos que obsoletos, lo que se traduce en que prácticamente no vemos donde están los impuestos.
La gente se queja de las carreteras y critica la manera en que Caminos y Puentes Federales nos cobra peaje en carreteras cuyo estado es deplorable, y así nos podemos ir uno a uno, con todos los servicios.
Cuando el Fobaproa, los “ganones” fueron esos que tenían créditos multimillonarios, y que por lo general fueron personajes ligados con el poder: secretarios de estado, familiares de éstos, jefes y subdirectores y una gama de potentados que lo único que sucedió es que se hicieron ricos con los préstamos altísimos que obtuvieron y que por decreto se pagaron con dinero del erario público.
Los que pedimos para un automóvil o una vivienda, para una tarjeta de crédito o algo por el estilo no fuimos beneficiados; a ese grupo de millones de personas nos mandaron al Buró de Crédito sin miramientos, y batallamos para tener una situación honesta para vivir, porque nos veían en todas partes como apestados.
Eso sucede con los impuestos, que la gente no cree en qué se gastan, y es por eso que nos molesta, nos duele y ofende el pagar tributos.
Ahora hay nuevas cargas tributarias.
El próximo presidente municipal tendrá que cargar con el descontento generalizado que implica el pagar el diez por ciento más del impuesto predial autorizado por el actual cabildo y que a ellos, como dio el ex presidente Echeverría, “ni les perjudicará ni beneficiará, sino todo lo contrario”
Ahora resulta que hasta por tener casa hay que pagar de más.
Vamos a explicarlo con detenimiento.
Existe un impuesto predial que, bien o mal, tenemos que cubrir, porque de éste emana mucho del pago de servicios tales como limpieza pública, alumbrado, pavimentación y otros que prestan las autoridades de cada municipio en el país.
La verdad es que el predial que se paga no es mucho en relación al beneficio que pudiéramos tener durante todo un largo año. Con sus altas y bajas, tenemos servicio de limpieza, postes de luz y otras cosas. A pesar de todo, existe un cuerpo de bomberos que si bien es cierto que no es el más moderno del mundo, hace frente a las necesidades del municipio, y Protección Civil trabaja eficientemente, al igual que el departamento de Parques y Jardines.
Critica la gente injustamente porque luego de un huracán como “Alex” los destrozos fueron tales que es fecha que no podemos estar a la par con lo que todos quisiéramos, sin embargo, no podemos negar que el ayuntamiento de Victoria hace cuánto le es posible porque todos estemos satisfechos.
Pero hay un impuesto que no encuadra en un justo gobierno y se refiere al que se paga por adquirir una vivienda nueva; es algo así como el ISAN, aquel impuesto sobre autos nuevos, pero el de vivienda se cobra en relación a la gente que quiere adquirir una vivienda.
Nada hay más injusto desde nuestra óptica.
Cuando compremos una casa, vamos a pagar predial y todos los servicios que haya que pagar. Hemos de responder al llamado de las autoridades para colaborar, pero de ahí a que nos quieran cobrar más de 5 mil pesos por comprar una vivienda nueva, nos parece una injusta forma de encajar las uñas al contribuyente, al ciudadano.
No estamos de acuerdo, y nos gustaría saber cuál ha sido el fundamento legal que propició esta medida impopular, injusta y fuera de toda lógica.
Los miembros de los Cabildos al parecer se olvidan que representan a los ciudadanos y tienen que empatar las necesidades de la autoridad con las de los ciudadanos, para procurar un equilibrio entre estas dos partes existentes.
Los ciudadanos votamos por alguien que tiene una planilla, y si bien es cierto que no podemos ser tan injustos al pedir que no se pague nada, tampoco queremos que se nos cobre hasta por respirar.
Nada hay más injusto que pagar por un auto nuevo, una casa nueva o algo más. Pareciera que no estamos calificados para mejorar nuestro nivel de vida.
Y lo peor de todo: muchos de los que se encuentran en las nóminas oficiales son objeto de condonaciones de estos impuestos, no así el ciudadano común y corriente.
No se vale, en pocas palabras.
Hay una fundamentación legal que no es justa, y nosotros haríamos la petición formal a la autoridad para que explique el por qué de esta impopular medida, y sobre todo, que hagan lo que deben hacer para derogar el pago de un “derecho” que tiene todo, menos ser justo y derecho con el ciudadano.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!