Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Y la calidad, ¿Dónde queda?

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El pasado lunes hubo mucha información sobre los aspectos que habrán de considerarse para estar al día en lo que al apagón digital se refiere, que por cierto, es digital y no tecnológico como erróneamente manejó la cadena televisiva nacional “Milenio”, haciendo gala de una enorme ignorancia al respecto.
Hablaron entre otras personas, el secretario de Comunicaciones y Transportes Juan Molinar, diputados y senadores, así como la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión -CIRT- quien aseguró que la gente de la industria del ramo no está preparada, porque significará una erogación importante.
En ese sentido, consideramos que todo avance implica inversión. Recordamos cuando los periódicos trabajaban con máquinas que capturaban la información y posteriormente se perforaban cintas, en aquellos “monstruos” que les llamaban “ponchadoras”, dado que el método para la perforación era a través de un botón que decía “punch”.
Bien, allá por los ochentas nos tocó vivir la transferencia tecnológica en el diario “La Verdad” y “El Mercurio”. Hubo resistencia, suele suceder en estos casos, sin embargo, los directivos de ambos medios hicieron la inversión que, posteriormente, tuvieron que hacer los de diarios como “El Gráfico”, “El Diario de Ciudad Victoria” y posteriormente ya los demás, que nacieron con la nueva tecnología.
El cambio también significó resistencia de algunos colegas: recordamos a aquellos que se negaban a escribir en las computadoras marca “Printaform” y que eran lo mejor de lo mejor según quien nos había vendido el equipo.
Hubo un momento en que el gerente ordenó esconder las máquinas de escribir manuales, para obligarlos a incorporarse a la tecnología. Lo vivimos y reímos en su tiempo, así como otros, lo padecimos.
Hoy es igual: hay que cambiar de tecnología, y las radiodifusoras y televisoras van a tener que hacerlo, les guste o no. México no puede estar ajeno al mundo y tenemos que estar a la par en todo, incluyendo la tecnología.
Sin embargo, lo que sí se puede hacer a partir de hoy es cambiar; el cambio significa pensar en los equipos que habrán de adquirir y en qué se emplearán los viejos que se desecharán. Todo eso tiene una solución fácil, aunque unos piensen que el gobierno tendrá que pagar televisores digitales a más de 100 millones de personas o adaptarlos al cambio. Falso de todos los falsos.
Decía el doctor Xosé Ramón Pousa Esteves, experto en radio de la Universidad de Santiago de Compostela que en España los televisores “convencionales” que tenemos ahora se pueden emplear comprando un dispositivo adaptador, cuyo coste es menor a 200 pesos.
Seríamos muy miserables si no queremos pagar esa cantidad, además, habrá más espectro de señal y canales, o sea, las televisoras que hoy nos enajenan y embrutecen con sus programas llenos de sensualidad mal encaminada, de dobles sentidos vulgares y faltos de ingenio, de telenovelas predecibles y programas “estupidizantes” van a tener que cambiar su programación y ofrecer calidad, comenzando por los conductores de noticias que realmente desinforman, no solamente por la orientación noticiosa sino por la falta de cultura general.
¡Mire que pensar que es lo mismo analógico que tecnológico!
Y esa es una de las muchas que a diario escuchamos –quién nos manda, la verdad- en esa nueva televisión llamada “Milenio” y que tiene por norma repetir casi 48 horas las mismas noticias, lo mismo de todo, incluyendo errores y demás.
Es terrible, sinceramente, la forma en que se deforma la información y la dicción, el lenguaje y todo lo que implica un buen periodismo.
Y claro, Televisa y TV Azteca no cantan mal las rancheras, ya que, según los verdaderos expertos, tienen fallos en su contenido y formas que la verdad, serían para clausurarles.
Cheque usted un partido de fútbol y verá que los “dioses” de la locución hacen todo menos narrar el encuentro, y además, sin criterio alguno se dedican a destruir al jugador que ellos consideran el punto del blanco.
Los atacan según sus intereses, o porque no les dieron la entrevista exclusiva. Así se las gastan.
Y la verdad, la presidenta de la CIRT debiera más que preocuparse de la manera en que se deberá apoyar a quienes hacen negocio con los medios, porque son empresarios de éstos, debería ocuparse de mejorar la calidad y volver a los tiempos aquellos en que se necesitaba permiso de la autoridad para ser locutor, para tener un programa televisivo o radiofónico.
Había que tener calidad, pues, para entenderlo llanamente, y no solamente tener una cara agradable y listo. Se requería algo más, mucho más.
Entonces, sin que signifique un ataque, pediríamos, como mexicanos, que nos ayuden a tener calidad que bien la merecemos, porque estamos hartos de que nos traten como tarados, de que nos den lo que quieren de acuerdo a su conveniencia. Es hora de que nos dignifiquen los medios.
Y entonces, que pidan apoyos, porque significará que están haciendo bien las cosas, y nosotros, saldremos ganadores.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!

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