– La CEM dice que para ocultar la corrupción se llega a generar muertes
Benito López Díaz/EnLíneaDIRECTA
Victoria, Tamaulipas.- Como una forma de violencia calificó el clero a la corrupción, por contagiar, afirmó, las estructuras de servicio público que se transforman en delincuencia organizada ante la cultura de imponer “mordida” a los ciudadanos que reciben un beneficio.
La iglesia católica, advirtió que dicha práctica se defiende a sí misma de manera violenta, “llegando incluso a generar muertes para ocultarla y el desprecio, difamación y aislamiento de los funcionarios que no participan en este ilícito”.
Por medio de su portal la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) este jueves mostró su postura sobre los resultados de una calificadora internacional, que otorga a México calificación reprobatoria en materia de corrupción, donde el país descendió algunas décimas respecto a la más reciente medición.
Consideró que a nivel nacional el combate a la corrupción resulta contradictorio, por la falta de autonomía en los órganos contralores.
“En su toma de decisiones y caen en la complicidad. Esta situación de corrupción institucionalizada hace sentir la necesidad de autonomía en la procuración de justicia”, sugirió.
“Hay factores que contribuyen a la violencia provocada por el crimen organizado en las estructuras que se han deteriorado por la corrupción, la impunidad y el autoritarismo”, abundó.
Subrayó a urgencia de superar la anticultura del fraude, de los privilegios de unos cuantos y llamó a consolidar procesos e instituciones que permitan la representación de la sociedad en su conjunto.
“A través de métodos transparentes y de autoridades legítimamente elegidas a las que la ciudadanía les pueda pedir cuentas de su actuar”, invitó.
Destacó el clero que los Obispos de México en innumerables ocasiones alzaron la voz contra la corrupción, sin ser escuchados por los gobiernos en turno.
“Las campañas que organismos y gobierno han instrumentado son buenas, pero no alcanzan; todos sabemos que es la educación, tanto en las aulas como en la familia donde se ponen las bases para crear una cultura de transparencia y de justicia”, concluyó la CEM.


