Día de Muertos, viva tradición

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Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA.

Los panteones de localidad están convertidos en auténticas romerías, más allá de la vendimia y el comercio de flores coronas y veladoras, los llamados camposantos son testigo de un rencuentro con los seres queridos que ya no están físicamente, de ello da cuenta don Benito Lugo Patiño, encargado del Panteón de la Cruz:

-Hoy, como siempre, la gente viene a estar con sus difuntitos, a platicarles y hasta a comer con ellos; a uno le toca ver de todo, desde la madre abatida por la pena, hasta la esposa resignada o el padre recordando a los hijos que contra natura se le adelantaron en el camino; hay tristeza y añoranza.

Opina que aun cuando la mayoría de las tumbas reciben la visita de familiares, también hay otras que solo los fueron a dejar y jamás regresaron:

-Así como hay mucha gente que siempre se acuerda y viene a estar con sus muertos, también hay casos en donde las tumbas ya ni la cruz tienen, están llenas de monte, ojala que estos cristianos reciban aunque sea de otras manos una florecita.

La llamada celebración del Día de Muertos, inicia este primero de noviembre, en donde, de acuerdo a la tradición, existe la creencia de que los difuntos niños llegaron a las 12:00 horas del 31 de octubre y se van a la misma hora de este 1 de noviembre, hay quien sugiere que se debe ofrecer una estancia grata, a los pequeños, montándoles sus altares en blanco, así como flores, dulces, golosinas e incluso juguetes que eran de su preferencia.

De ellos sabe muy bien doña Rita Terán Pérez, quien con la esperanza puesta que este día, su pequeño Damián venga a visitarla, por ser el día que los difuntitos niños vienen al mundo a estar con sus seres queridos, al igual que todos los días primeros de noviembre desde hace 10 años, se ha encargado de comprar flores blancas, las galletas de chocolate que tanto le gustaban a su hijo, así como un frasco con mermelada, sin falta las veladoras:

“No hay nada peor que perder a un hijo, es un dolor que agarra el alma y jamás la suelta, mi muchachito murió a los ocho años de edad y hoy como siempre me acompaña, este día es especial porque sé que desde donde esta le dan permiso de venir, con decirle que hay años que he sentido su presencia, su olor…no hay consuelo para una madre que pierde un hijo, de esos golpes no se repone una, mi hijo murió de leucemia y aun me sigo preguntando y preguntándole a Dios ¿Por qué a él?

Las lágrimas le detienen las palabras, alcanzando a compartir su pesar:
“Mi niño ya tuviera 18 años, siempre me lo imagino y trato de ver su cara en mis otros tres hijos, pero aunque los amo con el alma, cada uno tiene su lugar, y el de Damián sigue siendo de él”.

La tradición…

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

Es una festividad mexicana y centroamericana, se celebra también en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La Unesco ha declarado esta festividad Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.[1] El Día de Muertos es un día festejado también en el Brasil, como Día dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces prehispánicas que la festividad mexicana.

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

Se afirma que la muerte es un símbolo emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ella.

En este contexto al ser entrevistada en el panteón de la Cruz, Doña Rosa María Ramos, junto con sus tres hijas ha venido a visitar a Don Román Vicencio, ellas tienen la seguridad que él siempre las acompaña y en espíritu está presente:
-Ya son diez años de su partida y como si fuera ayer lo recordamos, fue un buen marido y excelente padre, nos sigue haciendo mucha falta, y jamás nos vamos a acostumbrar a que ya no está, para uno de mujer, perder al marido es como quedarse incompleta, para mí la pena no pasa, igual veo a mis hijas.

Sustenta que independientemente de que se sabe que lo único que se tiene seguro desde que se nace es la muerte, a esta nadie nos prepara:
“La muerte de un ser querido siempre nos dejara una ausencia dolorosa, no importa que sea por enfermedad, por accidente, el dolor es el mismo, se tiene que seguir viviendo pero ya nada es igual”.

En este mismo sentido Ernesto de León, quien es hijo único de quien en vida llevara su mismo nombre, exhorta a la gente a no olvidar a sus muertos:
-Ellos siguen estando vivos mientras no los olvidemos, yo fui hijo único y mis hijas, mi mujer venimos cada y que podemos a darle una vuelta a mi padre, porque tengo la certeza que desde donde está el nos acompaña y nos da sus bendiciones.