– Esplendor de un mandato en el ocaso
Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- Después de que por segunda ocasión realizó una gira de trabajo por Reynosa, el Gobernador del Estado Eugenio Hernández Flores se convence más de que su administración fenece y caen los últimos días del calendario de su mandato iniciado el 1 de Enero del 2005 y que concluirá el próximo 31 de Diciembre de 2010.
Sin embargo, en sus encuentros con la ciudadanía, no muestra sus sentimientos ni la melancolía de que en unas semanas no será más el gobernador de la entidad, por el contrario su representación la lleva impecable con el mismo orgullo y ganas de servir y escuchar a quien se le acerca.
El encuentro educativo del subsistema medio y superior con sede en Reynosa, fue tan solo un ejemplo más de la forma como Eugenio Hernández Flores parece haber planificado su despedida de los tamaulipecos, con la reiterada disposición de trabajar y ganarse la confianza a pulso, pero sobretodo el cumplimiento y satisfacción de la encomienda asumida hace casi 6 años.
Cuando recibe los homenajes y reconocimientos, es evidente su alegría y satisfacción, el solo encuentro con los jóvenes tamaulipecos, le revitaliza y le inyecta renovado animo al mandatario, consciente de que en ellos ha dejado la semilla que germina para crear a los futuros tamaulipecos, herederos de sus acciones de gobierno.
Rodearse de los jóvenes, maestros y padres de familias son momentos que Hernández Flores aprovecha y deja claro su compromiso de trabajar hasta el último momento de su gestión por ellos y su bienestar.
Solo por que las formalidades lo imponen, pero si hubiese sido permitido, habría salido en hombros el mandatario, que se regocija del afecto y muestras de amistad que recibe camino al vestíbulo del Centro Cultural Reynosa.
Se toma todo el tiempo necesario para estrechar manos ansiosas de tocarlo, sentirlo y transmitirle en el roce la gratitud o reconocimiento, las luces de las cámaras fotográficas parpadean por doquier, los cuerpos se apretujan desesperados por posar al lado de un sonriente y entusiasta Eugenio.
No deja nada al azar, camina por los pasillos del Centro Cultural Reynosa rodeado de la gente y funcionarios que a discreción lo acompañan, avanza unos metros después del Teatro Experimental y se detiene a escuchar algunas piezas de la Orquesta Sinfónica Juvenil.
Se deleita el mandatario tamaulipeco con la habilidad de los músicos, y rompe el protocolo, cuando brinca las cortinillas para tomarse varias fotografías con ellos, a todos les sonríe y ofrece la mano, después se escurre con su paso seguro a seguir recorriendo el recinto, saludando y agradeciendo, como si se tratase de un anfitrión agasajado por sus convites y se les aprecia su estancia y amistad prestada.
Por unos minutos participa en un convivio privado, apenas lo suficiente para darse un respiro y atender algunas audiencias rápidas, después retorna a su actividad y supervisa los módulos instalados de las instituciones educativas que participaron en el foro.
Con interés escucha las explicaciones de quienes están a cargo y pregunta algo de cuando en cuando, se despide todos ellos nuevamente y se marcha rumbo a la salida principal, en donde es esperado por más jóvenes y maestros que le prodigan toda clase de porras, saludos y música de las bandas.
Es pues el ocaso del mandato de un gobernador, que solo por los tiempos establecidos ya, pero pareciera que esta en el esplendor de su mandato y no a 49 días de entregar el poder estatal.