Periodistas del norte de México y de Estados Unidos, participamos en un taller de periodismo fronterizo que fue impartido por reconocidos colegas integrantes de organismos como Investigative Reporters and Editors (IRE), y de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), quienes en Laredo, Texas, durante dos días compartieron sus experiencias y conocimientos con periodistas de esta frontera.
Periodistas de la talla de John Burnett, corresponsal ambulante; Donna DeCesare, profesora de la Universidad de Texas; María Idalia Gómez, periodista independiente y coordinadora de la Unidad de Periodistas Investigativos de la Sociedad Interamericana de Prensa; Lise Olsen, periodista del Houston Cronicle y directiva del IRE; Marcela Turatti, periodista de la revista proceso en ciudad Juárez, y otros periodistas no menos importantes, están preocupados por elevar el nivel y la capacidad de los periodistas del interior del país, mediante la organización de este tipo de talleres en los que se dota a los participantes de las herramientas técnicas y conceptuales necesarias para realizar buenos trabajos en coberturas difíciles.
Fueron dos días de intenso trabajo, en los que experiencias y puntos de vista fueron compartidos con el objetivo de generar en los participantes la motivación suficiente para elevar la calidad de sus trabajos, sobre todo cuando se realizan en regiones en donde la inseguridad y la violencia predominan y se constituyen como obstáculos para un periodismo más crítico y más independiente.
No dudo que este tipo de experiencias sea de mucha utilidad, tanto para quienes apenas se inician en el periodismo, como para quienes ya tienen un rato en él, porque siempre hay algo nuevo que aprender, lo que comprobé en esos dos días de trabajo.
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No entiendo cómo es que el secretario de turismo en Tamaulipas, Javier Villarreal Terán, puede hacer una invitación tan temeraria como la que hizo ayer, cuando llamó a los turistas tanto nacionales como extranjeros, a visitar ciudad Mier, y hacer como si la violencia, la inseguridad y la lucha incesante que ocurre en ese municipio entre bandas delictivas, fuera un espejismo o un invento de la calenturienta mente de los periodistas.
Para nadie es un secreto que ciudad Mier, otrora Pueblo Mágico, esté hoy convertido en tierra sin ley, y esto lo comprueban esas miles de personas que desde hace meses están huyendo a otros lugares para no ser víctimas de la inseguridad.
Lo mismo comerciantes como funcionarios, gente común como empresarios y religiosos, manifiestan a cada momento cómo el éxodo de personas convierte poco a poco a Mier en un pueblo mágicamente desierto, debido a un problema al que no se le puso la debida atención en su momento, porque se le dejó crecer hasta que fue imposible controlarlo, y las consecuencias las vemos hoy en sus habitantes, que huyen impotentes porque nadie puede defenderlos.
Por eso es que digo que o Villarreal está ciego o quiere que el turista que se atreva a visitar Mier, sufra un accidente. Espero que pronto la calma, la tranquilidad y la vida cotidiana retornen a ese municipio, porque no es justo que la inseguridad les haya arrebatado no solo sus espacios sino también sus hogares y su vida.
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Miles de alumnos de todos los niveles educativos se quedarán sin su beca correspondiente al último cuatrimestre de este año, debido a una mala planeación educativa y a una mala administración económica de funcionarios de este ayuntamiento.
Ello, debido a que simplemente se acabó el dinero y no habrá para pagarles la beca a los alumnos a quienes se les prometió que hasta el final de la administración, es decir, hasta diciembre de este año, se les aseguraría el dinero prometido.
Pero no fue así, porque no habrá ni becas ni dinero, y el argumento que esgrime de manera salomónica el secretario de desarrollo humano y de la sociedad, Federico Schafler, es que así se acordó el año pasado, por lo que de manera tajante dijo que el asunto será resuelto por la siguiente administración.
Creo no haber escuchado mal al alcalde Ramón Garza Barrios, cuando dijo que su principal prioridad era la de apoyar a la educación en esta ciudad, y que uno de los rubros de mayor atención de su gobierno era precisamente la dotación de becas, las que serían otorgadas hasta el último día de su gestión.
Pero bueno, las cosas cambian cuando las condiciones así lo obligan, y si ya no hay dinero pues alguna razón habrá, aunque si me gustaría saber qué es lo que pasó con esa parte de los 22 millones de pesos que fueron asignados este año para el pago de las becas.
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También ayer ocurrió algo similar en la presidencia municipal. Resulta que un nutrido grupo cercano a las 40 personas, acudieron con el titular del programa de combate a la pobreza extrema para que les explicara que ocurrió con 14 días que dicen, no se les pagó, como parte de un contrato de 90 días para realizar trabajos temporal.
Si bien este grupo de personas resultó beneficiado con un empleo temporal de 90 días, debido a que se trata de personas adultas desempleadas, también es cierto que se les prometió que se les pagaría lo correspondiente a 90 días de trabajo, contando los domingos, pero resulta que los domingos no les fueron pagados muy a pesar de que el convenio así lo establecía, aunque fueron contados como parte de ello.
Como nadie les explicó nada, esas personas estallaron, porque 14 días a razón de 680 pesos semanales, para ellos es mucho dinero, aunque tal vez para algunos de nosotros no lo sea, porque ellos requieren de ese dinero para seguir sobreviviendo, pero parece que algunos funcionarios no lo entienden así, y pasan por alto la función social del cargo que ostentan.
Es una pena que algo así ocurra en un municipio como Nuevo Laredo, en donde se menciona hasta la saciedad que las necesidades del pueblo son prioritarias sobre cualquier coto de poder o de interés.
Perder un empleo en fin de año para muchos es una tragedia, y más cuando no se cumple lo que se promete.
Hasta mañana
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