Interiores/Carlos Lopez Arriaga*Ni quien le ponga el cascabel al gato.

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ciudad Victoria, Tam.- De extracción priísta, JESÚS SILVERIO CAVAZOS CEBALLOS fue un abogado que apenas el pasado 31 de octubre había concluido su gestión al frente del gobierno colimense, entregando el mando al economista MARIO ANGUIANO MORENO, miembro también del partido tricolor.

Este domingo cumplía, pues, 21 días de haber dejado el poder cuando un grupo de sicarios lo atacó mortalmente al salir de su casa, alrededor de las 10 de la mañana.

La consternación nacional no se hizo esperar y tampoco tardó el repudio del crimen expresado por el Presidente FELIPE CALDERÓN a través de su espacio en Twitter.

Con apenas 5 mil 191 kilómetros cuadrados, Colima es la entidad número 29 de acuerdo a su territorio, pues solamente supera en superficie a Morelos, Tlaxcala y el Distrito Federal.

Para darnos una idea de sus dimensiones, municipios tamaulipecos como Soto la Marina (6 mil 422 kilómetros) y San Fernando (5 mil 304) son más extensos que Colima.

En la lista de población dicha entidad está más abajo todavía, en el lugar 31 con escasos 600 mil habitantes, superior tan sólo a Baja California Sur.

Menos pobladores, ciertamente, que Reynosa o la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira.

Accidentada ha sido la vida política de Colima en la última década, donde jamás han gobernado partidos distintos al PRI desde que la Revolución se bajó del caballo.

La infausta cadena de desaguisados empieza en 2003 cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anuló la elección gubernamental que favorecía a GUSTAVO VÁZQUEZ MONTES, candidato del mismo partido, por considerar que había recibido apoyo gubernamental en su campaña.

Una segunda elección llevada a cabo meses después no cambió mucho las cosas pues el conteo de votos favoreció al mismo GUSTAVO VAZQUEZ MONTES quien gobernaría del primero de enero de 2004 al 24 de febrero de 2005.

Un año y 55 días estuvo en el cargo VAZQUEZ MONTES pues su mandato sería interrumpido al morir en un accidente aéreo jamás explicado del todo.

Tragedia que a la vista de los acontecimientos actuales podría (o debiera) merecer una revisión más acuciosa.

Una nueva elección (la tercera en menos de dos años) sería necesaria para dotar a Colima de un jefe del ejecutivo estatal capaz de concluir el mandato, resultando entonces electo SILVERIO CAVAZOS, quien por entonces tenía 36 años cumplidos y se había desempeñado como presidente del congreso local.

Un mal fario insuficientemente explicado, o acaso enemigos muy tenaces, hacen de la gubernatura colimense una silla demasiado caliente para su flamante titular MARIO ANGUIANO MORENO.

Resulta insano para dicha entidad (¡Y el país entero!) que crímenes como el de SILVERIO o muertes extrañas como la de VÁZQUEZ MONTES dejen por único rastro una cadena interminable de interrogantes jamás resueltas, hombros encogidos, un manto cómplice de impunidad y, finalmente, el silencio.

Crímenes como el perpetrado ayer en la capital colimense ponen en entredicho los buenos propósitos gubernamentales en materia de seguridad y de justicia.

Cirugía mayor requieren hoy las instituciones del ramo, desde el ministerio público más modesto hasta el altivo ministro de la corte y del más humilde gendarme de crucero a los rimbombantes estrategas de seguridad nacional.

El problema es quién tendría los tamaños para ponerle el cascabel al gato, como bien recordaba la fábula de FÉLIX MARÍA SAMANIEGO, cuando los asustados habitantes de RATÓPOLIS discutían en un congreso la mejor forma de enfrentar al enemigo común que sistemáticamente los aterrorizaba.

Al respecto sobraban las disculpas, versifica SAMANIEGO…

-“¿Quién lo ha de ejecutar? eso ninguno; – yo soy corto de vista, -yo muy viejo, -yo gotoso”, decían. El consejo se acabó como muchos en el mundo, proponen un proyecto en un segundo; lo aprueban, hacen otro. ¡Qué portento!, pero ¿Y la ejecución?, ¡Ahí está el cuento!…”

ZIGZAG

*** EL DESFILE que conmemoró el sábado pasado los 100 años de la gesta revolucionaria abarcó únicamente una veintena de municipalidades tamaulipecas, ante el clima de inseguridad de sobra conocido. *** FIESTAS blindadas al extremo con vigilancia federal por tierra y aire que en ciudades como Victoria incluyeron a los inevitables y siempre bien pertrechados infantes de marina, reconocibles por su uniforme jaspeado grisáceo. *** CON una baja participación de contingentes y menor también la asistencia ciudadana, se cierra formalmente el ciclo de actividades programadas para este emblemático año de 2010, a propósito de los aniversarios patrios. *** YA HABRA tiempo de hacer corte de caja en ambas vertientes festivas, la centenaria y la bicentenaria. *** LA MEJOR noticia es que ya terminaron y el Apocalipsis mexicano jamás llegó. ***

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