Este miércoles la distinguida señora Adriana González de Hernández rindió el sexto informe de actividades al frente del sistema DIF Tamaulipas, en evento que tuvo lugar justamente en el Centro Cultural Tamaulipas, en el teatro que lleva el nombre de otra gran mujer: Amalia G. de Castillo Ledón.
La presidenta del DIF Tamaulipas hizo una remembranza de lo que se ha logrado a través de este tiempo en una de las áreas más sensibles de un gobierno, porque también hay que decirlo, lo maneja una dama, una mujer, que por lo general es la esposa del gobernante.
Adriana González de Hernández puede sentirse satisfecha, muy satisfecha por lo que sembró durante el sexenio, pero más por lo que ha cosechado: un sinnúmero de acciones encaminadas a agradecer la labor desarrollada por ese magnífico equipo de trabajo que logró reunir, y porque todo mundo supo qué hacer, dado que contaron con una excelente coordinadora de los esfuerzos de quienes quieren atender a los demás a través del DIF, que es una de las áreas de un gobierno donde realmente se ayuda a muchísimas personas, principalmente, quienes no tienen recursos para atenderse o atender sus asuntos, o para los ancianos, los niños desamparados y esas familias disfuncionales que de repente no están como debieran.
Algunos dirán que lo que ha hecho la Primera Dama es su trabajo que para eso llegaron a esos cargos. Podríamos decir que tienen razón, sin embargo, una cosa es lo que esté llamada a hacer y otra lo que desarrolla, así como la calidad con que lo haga.
Esto último quizá sea lo más importante: el dinero del gobierno está ahí, para ser aplicado, pero no basta con ello: se requiere calidad humana y sensibilidad para saber en qué invertir, cómo hacerlo, y quizá lo más importante, la forma en que se entrega a los demás.
Los programas básicos que maneja el DIF han resultado una excelente herramienta para llevar la política social del sexenio a su máxima expresión. El gobierno de Eugenio Hernández Flores se caracterizó por un importante trabajo, pero por su política social de manera excelente, manejada a través del DIF estatal, así como una de las áreas fundamentales del gobierno, donde se atendieron los compromisos del mandatario a punto de no dejar nada pendiente.
En este sentido, como parte de esta maravillosa sociedad no podemos más que sentirnos orgullosos, agradecidos, y eso se multiplica, porque en la ceremonia del informe la gente asistente regaló un tributo a la mujer que supo dirigir el equipo, la nave, y llevarla a buen puerto.
Así de “pasadita”, hemos visto una casa del anciano remodelada para que nuestros viejitos vivan sus últimos años con dignidad, al igual que los pequeños que por alguna situación particular están separados de sus padres y viven en la casa hogar, acciones que se ven multiplicadas a lo largo de la entidad. Es interesante ver la forma en que se ha trabajado, sin embargo hay algo que llama mucho más la atención.
Adriana González ha manejado una actitud que es digna de llamar la atención y de reconocer: siempre ha regalado la sonrisa a los tamaulipecos, la voluntad de ayudar y de servir y el corazón con que se hace consideramos que valen más que cualquier otra cosa.
Y si a ello le sumamos un buen equipo de colaboradores, por ende, los resultados serán positivos.
De hecho, seguramente el gobierno que iniciará en 2011 encabezado por el ingeniero Egidio Torre Cantú ha ”echado el ojo” a algunos colaboradores de esta administración con la idea de que no se detenga el paso que se ha imprimido en los últimos años, y que ha encabezado Adriana.
Cifras, hay muchas; el informe estuvo muy concurrido y fue rico en datos y en estadísticas, pero insistimos en destacar primero que todo la actitud de la gente que se ha unido al proyecto que seguramente, hace seis años, Adriana pensó o visualizó, y ahora que se ha cristalizado, no se puede tener duda de que se va agradecida con la vida y con los colaboradores, pero también, debe estar totalmente segura que se ha llevado la gratitud de miles de tamaulipecos que tuvimos que recurrir en una -o más de una- ocasión y fuimos tratados como personas, como gente, con sensibilidad y atención.
Esas son las cosas con las que nos quedamos.
Seguramente el área de Comunicación Social emitirá un boletín donde se destaquen los números, pero nosotros insistimos en la parte humana, que fue exageradamente rica, y la esposa del gobernador Hernández Flores puede asegurar que cumplió su tarea, su misión.
Finalmente, no tenía obligación y lo hizo: convirtió su trabajo al frente del DIF en una rutina de servicio y de atención a los demás.
Nosotros nos quedamos con esa parte, y patentizamos el agradecimiento que captamos en el Centro Cultural Tamaulipas y que, seguramente, se multiplicará en estos días a través de todo medio posible.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!