Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- La historia de Reynosa ha marginado a un elemento esencial en la naturaleza de la región que sin el, tal vez el progreso habría sido insuficiente o al menos complicado para los viejos pobladores de esta ciudad, se trata del Nopal.
Una región inhóspita como la frontera hace muchos años que carecía de obras de infraestructura hidráulica y el agua escaseaba, los antiguos reynosenses encontraron en el nopal el paliativo para ellos y el ganado, con ese fruto se pudo sobrevivir a las sequías.
Carlos Medina Pruneda, comerciante de nopal en Reynosa, refiere que ese rico alimento, nutritivo y con incuestionables propiedades curativas no ha recibido el reconocimiento y sitio que merece.
Y añade a manera de sustento de sus afirmaciones.-“Si tan solo comiéramos un promedio de 150 gramos de fibra de la cual el nopal tiene de sobra, estaríamos saludables y sin enfermedades”, sostiene, con el apoyo de un grupo de agricultores en el Ejido “Santa Ana”, producen y procesan el nopal para elaborar mermelada, quesos, nopalitos para consumir y plantillas para calzado que son de apoyo para personas con Diabetes.
También producen jugo de nopal y otros derivados comestibles que gozan de mucho aprecio en el mercado estadunidense, en donde se le atribuyen al nopal propiedades curativas de enfermedades como: Diabetes, Hipertensión, Colesterol Alto, Artritis, etc.
Tan solo a unos kilómetros del casco urbano de Reynosa al Oriente se encuentra el Ejido “Santa Ana”, en donde en forma organizada los productores y comerciantes impulsan una empresa que sostiene a muchas familias y que preserva la tradición de de la herencia del nopal.
Medina Pruneda menciona.-“No por el hecho de que estemos en la frontera se debe pensar que no podemos producir alimentos, claro que podemos, hoy lo hacemos con el nopal y tenemos clientela aquí y pronto vamos a llevarlo al otro lado, son productos de alta calidad”, apuntó.