A MEDIDA que se acerca la fecha para el relevo de inquilinos en la Casa de Gobierno, dos preguntas flotan en el aire con relación al gobernante que se despide y al mandatario que lo sustituye.
Una de ellas es referente a cuál será el lugar de residencia del gobernador EUGENIO HERNANDEZ FLORES, a partir del primero de enero, una vez que haya entregado la banda gubernamental.
Otra, respecto a cuál será el hobby de moda en el siguiente sexenio que encabezará el por ahora mandatario electo EGIDIO TORRE CANTU.
Ambas interrogantes alimentan una serie de especulaciones al respecto lo que, como era de esperarse, ha generado una serie de comentarios.
A juzgar por la forma irritada en que el Jefe del Ejecutivo Estatal esquivó una pregunta al respecto durante reciente gira de trabajo, es de suponerse que, al igual que una gran parte de sus principales colaboradores, emigrará al lado americano.
Las condiciones de violencia e inseguridad en un Tamaulipas prácticamente incendiado es motivo más que suficiente para que el ingeniero HERNANDEZ FLORES y su familia busquen un lugar seguro para vivir.
Otro factor que permite suponer que su nueva residencia estará ubicada en el Valle de Texas es la ostentosa mansión que mandó construir en la ciudad de McAllen con un costo de varias centenas de miles de dólares.
Por supuesto que es entendible que el actual mandatario se irrite al ser cuestionado acerca de su nuevo lugar de residencia, como también es más que justificable que pretenda una mejor expectativa de vida en cuanto a tranquilidad se refiere, la cual está muy lejos de haberle proporcionado a la entidad que gobernó a lo largo de seis años.
Cuestión de analizar que si otros ciudadanos tamaulipecos con menor posición económica han decidido abandonar el terruño en aras de proteger a sus respectivas familias, en el caso del gobernante que se va no tan sólo es justo sino necesario.
Máxime si aún no olvida el terrible episodio que tuvo como escenario un predio rural de su propiedad y la suerte final de varios equinos pura sangre.
Por todo eso y mucho más, nadie se atrevería a criticar al ingeniero HERNANDEZ FLORES si a partir del próximo mes abandona su hogar victorense, duerme en el Valle de Texas, se traslada por aire en territorio tamaulipeco y concentra su actividad política lejos del estado que estuvo bajo su resguardo constitucional.
Lo malo del caso es que su discurso de salida en los medios de comunicación electrónicos no corresponde a la realidad que se vivió y se vive en la entidad.
Por otro lado, se da como un hecho que ni las cabalgatas ni los paseos en motocicleta serán actividades recreativas durante el próximo régimen estatal.
Lo anterior en el entendido de que el ingeniero EGIDIO TORRE CANTU no comulga con lo ecuestre ni tampoco se siente “un nacido para perder”.
De ser así, terminará una época en donde la Casa de Gobierno se convirtió en una caballeriza; otra productora de aprendices de jinetes; y otra más que combinó la monta de equinos con caballos de acero.
Ni CAVAZOS LERMA ni TOMAS YARRINGTON ni EUGENIO HERNANDEZ lograron convencer a la opinión ciudadana acerca de los beneficios que supuestamente dejaron a Tamaulipas ese tipo de reuniones campiranas elitistas, aunque, eso sí, con cargo al erario.
Salvo la mejor opinión del futuro gobernante cuerudo, sería buena nueva que, definitivamente, desaparezca esa práctica gubernamental que obliga a funcionarios de dos niveles a hincar el diente a los recursos públicos a su cargo para la adquisición de todos los enseres propios de esa actividad.
Tal y como lo hemos sostenido en otras ocasiones, acuerdos entre gobernantes bien pueden surgir en cualquier Casa de Gobierno y no propiamente de una noche de francachela al compás del bajo y el acordeón.
Ahora que -por supuesto- todos los servidores públicos, desde el gobernador para abajo, tienen todo el derecho del mundo en utilizar los fines de semana como mejor les plazca al compás del hobby de su preferencia. Sin embargo, no es honesto disfrazar los tiempos de diversión y relax con la agenda de responsabilidades.
El hecho de que se hayan destinado un mil 300 millones de pesos anuales para maquillar la información oficial no justifica esos excesos que tanto han costado a lo largos de tres sexenios a los contribuyentes tamaulipecos.
Como siempre, la mejor opinión es la del amable lector o radioescucha.
DESDE EL BALCON:
¿Habrá una razón de peso para que al Coordinador de Comunicación Social del Gobierno del Estado, MARIO RUIZ PACHUCA, le apoden “la princesa de charcas”?
Y hasta la próxima.
[email protected]
También lea y escuche PALACIO en: www.elgraficotam.com.mx, www.meridianohoy.com.mx, www.diariodebate.info, www.enlineadirecta.info, www.fapermex.com, www.sondeosmex.com, El Gráfico de Tamaulipas, Meridiano Hoy de ciudad Victoria y Radio Fórmula Tamaulipas en el 89.5 de F.M., en su primera emisión de noticias y en www.libertas.tv.