Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Rehenes

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Los integrantes de la llamada “triple T” han tomado acciones de protesta contra el gobierno federal, y han tomado el Palacio Federal hace ya varias semanas, argumentando una serie de irregularidades que, para ser honestos, ignoramos si lo han hecho por los canales adecuados.
El caso es que el inmueble “luce” una serie de mantas que se refieren a un programa específico del gobierno de México: “Vivir Mejor”, y en ésta hacen gala de poco ingenio, aunado a las que denuncian a asesinos, tramposos y demás, según su óptica o información que seguramente deben tener a la mano.
El caso es que este grupo de tamaulipecos –y uno que otro “fuereño”- han decidido tomar justicia por propia mano, y entonces han instalado sus pertenencias de choque en el edificio que ya lucía casi vacío en dos de sus plantas, en las que se encontraba antes la Secretaría de Salud en Tamaulipas.
Hoy, el caos vial tuvo su clímax: los integrantes de este grupo que encabeza Guadalupe Bernal ubicaron una camioneta vieja y sin papeles para bloquear la calle Juan B. Tijerina –el ocho, para los victorenses-, así como también dejaron a media calle un anafre con su respectivo tanque de gas, unas cuantas sillas y las mantas de rigor, exponiendo su punto de vista sobre la justicia de los programas que tanto critican.
El caso es que por decidirse a hacer uso excesivo de la permisividad existente, han estrangulado la zona centro de la capital de Tamaulipas. Hay que recordar que la calle de referencia es una de las principales, dado que conecta la zona sur donde está el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, con la colonia Mainero, el centro y más allá: la zona donde se ubican centros comerciales y la salida a Monterrey.
Sabemos que los mexicanos gozamos de una serie de derechos consagrados en nuestra carta magna, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sin embargo, hay que ser muy claros en ese sentido: los derechos de todos terminan donde se invaden los de los demás, es decir, la gente de Lupe Medina no tiene derecho a usurpar el derecho que tenemos de transitar libremente por las calles.
La medida que han tomado únicamente ha servido para estrangular el tráfico de por sí ya difícil en esa zona. La temporada navideña propicia que haya más flujo de personas en una de las áreas comerciales más tradicionales de la calle Juárez hasta Guerrero, esta arteria permanece cerrada en espera de una solución que no depende ni del gobierno municipal ni del gobierno del estado, lo que indica que habrá bloqueo para rato.
En este sentido, el clamor popular indica que la autoridad debe meter la mano más que dura, porque finalmente, los que votamos y pagamos impuestos queremos una ciudad tranquila, sin problemas hasta donde sea posible, y evitar que un pequeño grupo nos tenga como rehenes de sus caprichos.
¿Por qué no les han resuelto?
Todos, absolutamente todos, sabemos que hay muchos grupos de agitadores profesionales, unos disfrazados de líderes sociales, y otros simplemente que no dan la cara, pero que viven de forma por demás holgada gracias a los acuerdos que llevan a cabo con ciertas autoridades que, en aras de evitar enfrentamientos, con un cheque tratan de arreglar sus asuntos.
No se vale, sinceramente, que tengamos que dar rodeos por quién sabe cuántas calles por culpa de algunos inconformes con un programa o presupuesto, sea federal, estatal o municipal.
Nos manifestamos profundamente respetuosos de la decisión de cada quien para hacer valer su voz y presencia, pero no estamos de acuerdo en que nos compliquen la existencia a quienes no tenemos asunto que atender en los casos de referencia.
El hecho de que tengan intención de manifestarse es asunto de ellos, pero queremos insistir en que la autoridad nos debe garantizar a los demás el derecho de circular sin problemas, sin tener que padecer el capricho de algunos que no tienen siquiera intención de ubicarse dentro de la lógica de la convivencia social.
También es importante que ya no se dejen las autoridades chantajear por este tipo de personas, y que la ley, sea con el coste que sea, se aplique en forma enérgica. Un ejemplo lo hemos visto con las últimas manifestaciones del Reino Unido, donde la gente fue retenida por la policía que no escatimó esfuerzos para garantizar el orden.
No se debe tener miedo a un grupo social, cualquiera que sea, y se les debe exigir el respeto a la ley.
Y en ese sentido, consideramos que en tanto exista una convivencia social con todos los grupos de distinta ideología, sea afín a nosotros o no, tenemos que aprender a comprender las necesidades y gustos de los demás, porque de esa forma no se puede garantizar el que se respeten los derechos de unos, cuando éstos violan los de los demás, haciendo de la ley algo ajeno y desconocido.
Ojalá no padezcamos un fin de semana estrangulados en el tráfico de Victoria, porque, sinceramente, no merecemos estar en manos de unos cuantos irresponsables que sienten que nunca serán sujetos de una aplicación estricta y puntual de la ley.
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