-Los obispos de Laredo y N. Laredo, dan mensaje de fraternidad y de paz
Gastón Monge/Enlineadirecta
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- En medio del puente internacional I, como se ha hecho desde hace 50 años, la Rosa de Plata Guadalupana fue entregada al mediodía de ayer, por la delegación estadounidense de los Caballeros de Colón a su similar de México en esta ciudad, entre cantos, bailes y un fraternal saludo de los obispos James Tamayo, de Laredo, Texas, y Gustavo Rodríguez Vega, de Nuevo Laredo.
Pero no fue una sino tres las Rosas de Plata provenientes desde Canadá, Nueva York y Oklahoma, las que llegaron en un recorrido superior a los dos mil kilómetros, joyas que se estacionaron en la primera iglesia de la ciudad, la del Santo Niño, en donde le fue ofrecida una misa, previa a su partida a la basílica de Guadalupe en Monterrey, Nuevo León.
Arribó primero al puente internacional el obispo de Laredo, quien envió un saludo a todos los mexicanos en nombre de la guadalupana.
“Mis bendiciones en esta fiesta de nuestra Señora de Guadalupe, e invito a mi hermano del obispado, a conceder a todos ustedes la bendición de Dios”, expresó el sacerdote.
Dijo que la Rosa de Plata la tuvieron las diócesis de los tres países, para que los mexicanos la lleven a la virgen de Guadalupe, y se sintió agradecido con los caballeros de Colón.
Ataviados con vistosos trajes, la delegación norteamericana de los Caballeros de Colón entregó las tres joyas a sus similares de esta frontera, y fue el obispo Gustavo Rodríguez, quien tomó las rosas para decir que representa a quienes integran la orden de los Caballeros.
El evento duró solo unos minutos, pero fue suficiente como para generar un caos vial en las arterias adyacentes a ese cruce internacional, ya que de norte a sur fue interrumpida la circulación a los vehículos.
Al terminar la ceremonia de entrega de la Rosa, la delegación norteamericana se retiró a Laredo, Texas, mientras que la mexicana continuó con una marcha lenta hacia la avenida Guerrero, y de allí a la plaza Juárez, frente a la cual se ubica la iglesia del Santo Niño, en donde le fue oficiada una misa solemne por el obispo Rodríguez.
De allí saldría rumbo a Monterrey en una carrera de 26 relevos hasta el kilómetro 26, en donde la delegación de Monterrey tomaría la Rosa para continuar en otra carrera de relevos hasta esa ciudad.