Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.-Al igual como obligadamente se hace alusión al gobernador en turno con una solemnidad rayando en lo religioso, al relicario de los presidentes municipales que asumen funciones, se suma el de evocar el recuerdo del malogrado candidato del PRI a la gubernatura, Rodolfo Torre Cantú (qepd) asesinado el pasado 28 de junio.
Como si se tratase de seguir fielmente un guión previamente establecido en los mensajes de los presidentes municipales electos que rinden protesta, en la parte de dirigirse al gobernador en turno y al gobernador electo, antes se dirigen palabras de recuerdo y tristeza renovada, casi como una queja por la ausencia del carismático medico.
En la ceremonia de toma de protesta de Everardo Villarreal como ha ocurrido en la de otros alcaldes electos, las luces de los auditorios se apagan y de pronto en las pantallas de fondo en los escenarios empiezan a barajarse imágenes de actos de campaña de Rodolfo Torre, se le observa con su camisa blanca en mangas arremangadas y su pantalón color kaki que fue una efímera moda impuesto a los políticos, su sonrisa amplia y su pelo encanecido, popular como el mandato lo imponía y de aquel solo solamente cenizas quedan.
Se asume un tono de dolor y melancolía ante lo que pudo ser y no fue, apenas perceptible el dolor de los priístas que a los reclamos de justicia y esclarecer el crimen ha pasado a ocupar su principal preocupación a si habrá espacio suficiente en la nomina que ahora “palomeará” el hermano del fallecido candidato.
Es pues, el recuerdo de un político en desgracia que fue sacrificado y que de la impunidad y falta de certeza ante los ciudadanos por conocer la verdad y establecer los motivos de una y otras vidas arrebatadas, hoy solamente es motivo del relicario de oradores y motivo de pagana adoración.