Luego de una imponente ceremonia en la que tomó posesión oficialmente como gobernador constitucional del estado de Tamaulipas, el ingeniero Egidio Torre Cantú estuvo por espacio de varias horas saludando a los asistentes al evento que quisieron hacer un espacio personal para felicitar al mandatario.
Este tipo de costumbres son casi obligadas en una ceremonia de esta naturaleza. el mismo día de ayer, el gobernador Torre Cantú entregó otros nombramientos en el palacio de gobierno. Muchos esperaban un sinnúmero de asignaciones, sin embargo, el mandatario ha ido con calma armando el equipo que tendrá bajo su responsabilidad el entregar buenas cuentas a todos los que vivimos en el estado.
De esta manera, se ha nombrado como coordinador de asesores al licenciado Rolando Guevara, mientras que en una de las áreas de mayor sensibilidad política y social como es la Dirección de Atencion Ciudadana y Compromisos del Gobernador fue designada Linda González.
También entregó a Roberto Darwin Marroquín el nombramiento como titular del Instituto Tamaulipeco de la Vivienda y Urbanismo, así como a Ramón Ochoa, abogado, el nombramiento para hacerse cargo del Consejo Estatal de Seguridad Pública.
Don Jesús Serna Barella es el titular del Instituto Tamaulipeco de Infraestructura Educativa y con ello se conforma prácticamente el segundo paquete de asignaciones directas del Ejecutivo. En un mensaje muy tamaulipeco, muy bronco, muy franco, Torre Cantú les dijo varias cosas para concluir con la frase muy nuestra: “pónganse a jalar”, precedida de la cordial bienvenida.
Como podemos ver, el equipo tiene gente con experiencia y otra que no tiene un gran currículum dentro de la administración pública, sin embargo, no podemos decir que son improvisados, porque llega gente con la experiencia necesaria. Recuérdese que cada seis años llegan personas con pocas menciones en la opinión pública, y algunos de ellos dan una agradable sorpresa en bien de los gobernados, es decir, de todos nosotros.
Y a partir de este lunes 3 de enero, en la mayoría de las dependencias se reanudan las labores con nuevos secretarios que, seguramente, tendrán una serie de entrevistas con sus colaboradores, con los jefes actuales, mismos que han entregado en una costumbre poco amable, su renuncia al cargo que ostentaron durante los últimos años.
Y decimos lo anterior porque cada secretario que llega tiene que valorar a la gente que tiene. No se puede dar de baja a toda una plantilla de personal que ha dado buenos resultados, sino que se debe aprovechar la experiencia de todos estos personajes, subdirectores y jefes de departamento, quienes seguramente tienen sus ambiciones profesionales… y sus necesidades personales.
En este sentido, hay quien piensa que se trabaja únicamente seis años y luego, a la calle. Nada más injusto fuera el hecho de “renunciar” a todos los que están, porque no es precisamente la misión de una administración entregar puestos de trabajo a base de fomentar un importante porcentaje de desempleo. Todo en su medida adecuada, pensamos.
El mandatario tamaulipeco está demostrando que es una persona de pocas palabras y que gusta de los resultados: nada que se esté calentando en la opinión pública, sino que se resuelva adecuadamente.
Y en el tenor del discurso, muchos de los personajes estarán entrevistándose con los titulares para mostrar sus proyectos, su trayectoria y la manea de convencer para seguir teniendo la oportunidad de trabajar para su estado y sus familias, que eso nunca lo debemos perder de vista.
¿Qué espera la ciudadanía? Durante la campaña que encabezó el inolvidable Rodolfo, la gente hizo un sinnúmero de sugerencias y peticiones, mismas que fueron analizadas y valoradas para considerarse en el proyecto del gobierno 2011 – 2016, dado que finalmente, quienes han llegado son los que interpretarán nuestras necesidades, lo que queremos y valoramos, lo que pensamos que necesitamos.
No requerimos de gente que venga a inventar sino a interpretar lo que la ciudadanía pide, y por ahí pudimos captar, en el mensaje del ingeniero Egidio, la urgente y sentida petición de prácticamente todos los tamaulipecos: queremos transitar y vivir en paz. Consideramos que ha sido lo que más se ha escuchado y Egidio lo ha tomado como un ordenamiento para su gobierno.
No es fácil gobernar, lo entendemos, porque hay que conjugar una serie de necesidades que, en ocasiones, no pueden cubrirse en tiempo y economía en espacios naturales, sino que requieren de días extra, dinero extra y esfuerzo extraordinario.
El reto es interesante, pero más lo será si todos los colaboradores, de todos los niveles, se ponen la camiseta del nuevo gobierno y entienden cuál es el mensaje prioritario, que no choca con lo que hemos vivido en los últimos años: el mensaje reza tres palabras básicas: “pónganse a jalar”, y eso, sinceramente, resume el deseo del ingeniero Egidio para todos los que estén en su equipo, para que, cuando rinda cuentas, todos estemos satisfechos.
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