Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Ciclo escolar: nuevo menú

0

Este lunes inicia el ciclo escolar en el país con nuevas disposiciones, las que, a fuerza de decir verdad, consideramos que no son precisamente lo que México necesita: dice una noticia: “Minichatarra da la bienvenida a clases”.
Insistimos en el hecho de que por más que la autoridad quiera prohibir la venta de alimentos considerados poco nutritivos o “chatarra”, los problemas de sobrepeso y obesidad seguirán latentes en nuestra población. No es creíble que porque el señor Córdoba prohíba a quienes general fuentes de empleo vender sus productos, los niños, como por arte de magia, se hagan flacos, y que desaparezcan de la faz de la Tierra los gordos. No va por ahí, y si las autoridades son honestas, saben que es la verdad.
Más de 27 millones de alumnos de educación básica reinician su curso, y con ellos, las porciones pequeñas de artículos que la autoridad federal obligó a los industriales de estos productos a fabricar.
El gobierno federal logró –entre paréntesis- que la industria redujera el tamaño de las presentaciones de sus productos. Imagine el lector: si quiere comer unas papas fritas y en lugar de 30 gramos le venden de 20, seguramente comprará dos bolsas y asunto arreglado. El problema no es de disponibilidad, sino de conciencia.
Sucede lo que con otros rubros importantes que el gobierno panista no ha sabido enfrentar: educación, salud, seguridad, infraestructura, y muchos otros más, que son objeto de decisiones incómodas, cuya base no es precisamente el conocimiento del México en que vivimos.
No cabe duda que para tomar medidas de este tipo hay que salir a las calles, porque desde la oficina de Los Pinos o de una Secretaría no se puede vislumbrar la realidad social y económica del México que vivimos.
No es excusa, pero muchos padres –millones- optan por dar a sus hijos unos pesos para que compren algo para el recreo, dado que por sus obligaciones laborales no cuentan –o no se lo quieren dar- con el tiempo necesario para preparar algo nutritivo y económico.
Llama la atención que un 30 por ciento de las escuelas no pudieron conformar el grupo sugerido por la autoridad, de padres de familia, maestros y directores para vigilar que no entren en los planteles los llamados “productos chatarra”, o para lograr que únicamente se consuman una vez por semana; las botanas, galletas, pastelillos, confites y postres, amén de los “chilitos” y otros, seguirán en el ánimo de los muchachos y niños en la medida que los padres permitamos que nuestros hijos los consuman. Nada que ver con la disponibilidad comercial ni con la declaración de un secretario. Solo falta que José Ángel Córdoba diga dentro de seis meses: “hemos logrado controlar la obesidad y el consumo de chatarra”.
Existe una lista de alimentos y bebidas autorizados por las secretarías de educación y salud, donde se incluyen los productos que se podrán vender en las cooperativas escolares, y ahí se incluye botanas, galletas, yogurt, dulces, refrescos y bebidas “light”, y que están en una lista que pretende inducir el consumo de productos para frenar el sobrepeso y la obesidad infantil.
En la lista se ofrecen 610 opciones, contra las 50 que había en diciembre. Recordemos que en México el sobrepeso y la obesidad infantil afecta a uno de cada cuatro niños de primaria, es decir, al 25 por ciento, y a uno de cada tres de secundaria, donde hay más “gorditos”. Faltan estadísticas de bachillerato y educación superior, donde los abdómenes de gran dimensión son más que frecuentes.
Imagine usted que ahora habrá mini pastelillos, mini papitas, mini chucherías y todo en “mini”, e insistimos: los chicos comprarán dos en lugar de uno, tal y como sucede cuando prohíben, por ejemplo, la venta de bebidas alcohólicas: la gente se provee de más para el día que se llama “Ley Seca”.
Todos sabemos cuáles son las golosinas con mayor carga de calorías, y entonces, ¿qué debemos hacer? Es muy sencillo: procurar que nuestros hijos cambien sus hábitos alimenticios, pero eso, los padres lo sabemos, no se aprende en la escuela sino en casa, porque es ahí donde se hace la mayor cantidad de alimentos en el día.
El hecho de que pensemos que los muchachos comprarán ahorvencia dos o tres porciones es compartido con Alejandro Calvillo, de la organización “El Poder del Consumidor”, a nivel nacional, quien asegura que habrá mayor cantidad de comprar para satisfacer, no el hambre, sino el antojo. También, según constata un diario nacional, la opinión es compartida por la especialista en temas de obesidad de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México Carmen Iñárritu.
Ellos, como nosotros, sostienen que no es la solución hacer versiones “mini”, porque si a calificativos vamos, entonces vamos a tener “mini” problemas de obesidad, y habrá una “mini” incidencia de casos de diabetes o hipertensión, que, “mini” matarán a quien no tenga el cuidado adecuado.
Educación, señores, es lo que se necesita, y es aquí donde se torna importante la declaración de Norberto Treviño García Manzo, secretario de Salud en Tamaulipas: “hace falta prevención”. En este caso, aplica en su totalidad.
Comentarios: [email protected]