Muchos de nosotros recordamos aquellos tiempos en que llegó la crisis tan fuerte que nos orilló a echar mano de los créditos en todos los rubros; las tarjetas bancarias no fueron la excepción, y hubo quien tuvo necesidad -o gusto- para endeudarse más allá de lo que sus posibilidades le permitieron, lo cual constituyó un grave error que se pagó caro: los bancos quebraron prácticamente y el gobierno entró al quite, con el famoso Fobaproa, que no hizo más que condonar las deudas de los más ricos del país y empobrecer a los pequeños deudores, es decir, los ciudadanos que nos quedamos atorados por falta de un ingreso justo.
En esos tiempos, era muy fácil obtener un crédito: todo mundo ofrecía el endeudamiento y cualquiera podría cargar en su cartera tres o cuatro micas de distintos bancos, aunado a las de tiendas departamentales que de igual forma imprimieron tarjetas al por mayor.
Luego vinieron los problemas: la gente sin liquidez y las demandas al por mayor; el Buró de Crédito se dio vuelo con las enormes listas de “deudores”, abusando algunas instituciones bancarias de este recurso, dado que por cualquier cosa anotaban a alguien y difícilmente lo quitaban.
Existe en el país un banco que cada año “renovaba” la lista de deudores en el Buró, a manera que, pasaban diez años y la gente seguía apareciendo, a pesar de que un sinnúmero de deudas fueron canceladas y cubiertas con los recursos del Fobaproa, que, insistimos, se aprovechó para la clase pudiente políticamente hablando, en todo el país.
El caso es que fue una época difícil para millones de mexicanos. Hoy, la situación podría repetirse porque durante 2010 la banca nacional –aunque es extranjera en su mayoría- ha lanzado una muy agresiva campaña de tarjetas de crédito, aunque dicho sea con toda claridad, mucha pero mucha gente ha hecho un buen uso de este recurso: pagando a tiempo, procurando no endeudarse más de lo que pueden pagar y demás.
Diciembre se constituye como el mes donde las compras se incrementan en un importante porcentaje por la temporada de navidad. Lo anterior y las campañas consumistas tan fuertes orillan a mucha gente a querer quedar bien con sus allegados a través de regalos. La apertura de una nueva tienda departamental en Victoria también llevó a muchos a obtener créditos o a emplear los bancarios para satisfacer sus necesidades de obsequios, costosos en su mayoría, pero finalmente, que engrosaron las cuentas de estas empresas en detrimento de los consumidores.
Hoy se presenta algo así como una “resaca” o “cruda”, porque la gente no tiene con qué pagar en un porcentaje importante, al menos esos son los datos de la banca, la que augura un sinnúmero de conflictos por resolver a través de la Condusef, órgano creado para la defensa de los consumidores de productos bancarios y garantizar sus derechos, aunque en la realidad son pocas veces las que se ajustan a la realidad y a la justicia. Hay casos en los que pareciera que son accionistas de un banco, porque hacen de todo menos defender al usuario.
En este caso, ¿qué se puede esperar?
Los cambios obligados en la administración estatal han dejado a mucha gente sin el ingreso con que contaban: o ganan menos o están desempleados, y eso repercutirá seguramente en la calendarización de sus pagos.
Cierto es que el incumplimiento de pagos denota una falta de responsabilidad: muchos sabían que la administración anterior concluiría el 31 de diciembre y podrían quedar en el aire laboralmente hablando, sin embargo, aun así hicieron uso de sus créditos. Ahora, hay que pagar y punto.
Entonces, habrá que esperar la actitud de la banca en este sentido: no se puede obligar a la gente por la mala a que pague, porque si uno no tiene el recurso, no es que se niegue, sino que valida aquel dicho: “debo, no niego: pago, no tengo”, que mucho se emplea en tiempos difíciles.
Habrá que ingeniárselas para buscar nuevas estrategias que nos permitan estar al corriente y avanzar en el pago de la deuda, porque luego sucede que uno paga y paga y no avanza, por lo elevado de los intereses. Se paga puro interés y nada de capital.
De hecho, si usted tiene un crédito hipotecario o automotriz, dele un vistazo a la lista de pagos y verá que los primeros meses –o años- se avanza muy poco en el pago de la deuda.
Claro, los banqueros no tienen la culpa de la falta de organización o liquidez de nosotros los usuarios: finalmente, es su dinero y nos lo prestan para satisfacer nuestras necesidades y gustos, y lo justo es dar a cada quien lo suyo, en este caso, pagar lo que nos han financiado o prestado.
Pero llama la atención el que autoridades de Condusef estén preocupadas porque visualizan el fenómeno ya cercano.
Esperemos que en todos los que tengamos un crédito o deuda pendiente podamos enfrentar esa responsabilidad, hacer lo que debemos, pagar a tiempo y evitarnos conflictos que pueden derivar en pleitos judiciales que a nadie benefician, salvo a los abogados que participan en ellos en forma profesional.
Comentarios: [email protected]
Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!