Maremágnum/Mario Vargas Suárez *En la Torre …

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En la Torre es solo es la expresión coloquial y la utilizo para significarle a usted algunas situaciones del Complejo Bicentenario, específicamente ese edificio que vino a aparecer como la Nueva Torre.
Construida en el sexenio anterior e inaugurada en la misma administración del Ingeniero constructor (Eugenio Hernández Flores 2005-2010), quienes le ha conocido en toda la magnitud, aún sin entrar a los edificios, no tiene mas que sorprenderse por lo exquisito de la arquitectura y su buen gusto. Amplios espacios de estacionamiento y áreas verdes.
La Nueva Torre Gubernamental, no la de Cristal también construida casi al final del sexenio del apreciado Don Enrique Cárdenas González (1975-1981), ubicada al oriente de Ciudad Victoria, consta de 24 pisos, más el helipuerto. Hasta ahora el edificio más alto de la capital y que ha causado asombro no solo a los de victoria, sino a todo aquél turista local o foráneo que le ha conocido.
En por lo menos dos columnas publicadas en diciembre pasado por este mismo medio, hice alusión a la mudanza de varias las Secretarias del Gobierno estatal que se fueron a esa exquisita pieza de arquitectura.
Las quejas fueron las de siempre: Muy lejos y por lo tanto mayor gasto de pasaje o de consumo de gasolina del vehículo; No había ni donde comprar comida aunque sea nutritiva o “chatarra”; la dificultad de transporte público y las idas y venidas a las oficinas sindicales de la sección 30 del SNTE.
Nadie de los nuevos inquilinos de la Torre Bicentenaria se ocupó de conocer los nuevos elevadores y su funcionamiento si acaso los visitantes fueron a “mironear” los flamantes nuevos escritorios, las salas de juntas, las recepciones por piso, los baños, las oficinas de lo que pudieran ser sus jefes, etc., etc.
No faltó el compañero de la pluma y el micrófono que escribiera sobre el excesivo gasto de energía eléctrica -por eso de los cristales- y el trabajar constante del sistema de aire acondicionado en épocas de calor.
Lo que nadie a publicado es que algunos cuartos sanitarios tienen una pared toda, de piso a techo de cristal, dando la idea –errónea desde luego- de que la gente que ocupe el sanitario será observada desde afuera. La experiencia en ese sentido es que en la noche, con la luz encendida de ése cuarto íntimo, si se ve la silueta.
Los servicios de elevadores han despertado una especie de “psicosis” sobre todo porque no ha faltado –es más son muchas- las personas que apenas estando en el segundo piso se “marean por la altura”, imagine cuando andan en otros los pisos mas altos. En este mismo renglón le comento que el servicio de levador es generalmente malo o hay falta de instrucción de los usuarios.
La Torre Bicentenaria me parece no debió haber sido entregada como obra concluida porque todavía usted oye como hay gente trabajando en cosas de electricidad, plomería, etc.
Los empleados de la Secretaria de Educación de Tamaulipas en realidad son los que ocupan mayor numero de espacio y pisos completos, al grado de que los empleados no se dan abasto con las conexiones de internet que se requieren en cada piso, en cada área y hasta el aseo no se lleva a cabo, por lo menos una o dos veces por semana.
Un empleado asegura que Educación no está mudada del todo porque aseguran que faltan los archivos que por su peso, se les impidió su traslado al “nuevo recinto”, por lo que no están trabajando al 100%. Otro trabajador de la misma secretaría aseguró que sus jefes ya le advirtieron que por indicaciones superiores se regresarán a Tamatán y otro más asegura se regresan al viejo edificio de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas en la loma del Santuario.
Finalmente lo bello del conjunto no se le niega y desde luego, la disponibilidad del CP. Lino Bonilla Rangel y su equipo siguen haciendo milagros. Solo les piden que dispongan la hora de inicio de labores desde las 6 de la mañana con luces prendidas porque hay gente que entra a esa hora a laborar, como los chicos de prensa.
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