Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Tiempos helados

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Los días que hemos vivido últimamente nos han dejado sentir el inclemente frío que hemos propiciado en los últimos años, sobre todo, porque gracias a una irracional explotación del planeta hemos perdido la tranquilidad. Los cambios climáticos han sido producto en gran parte del “progreso” con que el ser humano ha jugado: hoy tenemos más calores, más fríos, más lluvias, más terremotos y maremotos y un poco más de todo.
Dirían algunas personas que el planeta está reaccionando ante la enorme agresión de que ha sido objeto a través de los años, y que se ha “logrado” gracias a que tenemos a veces un concepto equivocado de la vida. Hoy, el frío es más inclemente, y nos afecta en demasía.
Solo basta ver en las páginas y noticiarios las notas de Estados Unidos o Europa, donde las nevadas son muy fuertes, más que en años anteriores, y han dejado un sinnúmero de afectados.
Tamaulipas y Victoria no son ajenos a esta problemática que nos afecta mucho a todos, pero sobremanera a los pequeños que aún tienen un largo futuro por delante.
Poco a poco estamos convirtiendo este maravilloso planeta en un lugar difícil para sobrevivir, y vivimos tiempos difíciles en cuanto a comportamiento de la madre naturaleza: mucho frío que ha llevado a suspender clases ya durante dos días seguidos y, de confirmarse el pronóstico, será uno más, con lo que los niños y jóvenes tendrán su primer “gran puente” del naciente 2011.
Y en ese sentido, la Secretaría de Salud en Tamaulipas ha manejado los criterios necesarios para evitar que haya proliferación de enfermedades propias del tiempo gélido: bronquiales, respiratorias, las gripes y esas cosas que por lo general nos mandan a la cama y se llegan a complicar, propiciando pérdida de tiempo de mucha gente en casa, recursos y lo más importante: la pérdida de la salud.
En este sentido, vale rescatar las disposiciones que se han dado a conocer en el estado, en el sentido de que si la temperatura está a 5 o menos grados, habrá suspensión de clases para los alumnos, a fin de procurar disminuir los riesgos que implica un padecimiento propio de la temporada.
Sin embargo, en visita a varias escuelas hemos visto muchos jovencitos en sus patios: unos, porque sus padres no tienen donde dejarlos o quién los cuide, y otros, porque no les gusta faltar a clases.
Pero ante todo, los padres tenemos que ponernos la pila y salvaguardar la salud de nuestros hijos: ninguna clase o día de jornada escolar vale una neumonía o algo por el estilo.
Las autoridades en la capital del estado instrumentaron los programas de albergues temporales, donde se les proporciona abrigo a personas que tienen conflicto para encontrar donde quedarse, por lo general, indigentes.
Este apoyo se ha manejado en todo el estado, dado que las bajas temperaturas son generalizadas en la geografía nuestra.
La secretaría de Salud, a través de su estructura distribuida en la entidad ha dispuesto estar pendientes de lo que pueda surgir como consecuencia de los tiempos que vivimos, en cuanto a atención médica y lo que se requiera para hacer frente a las necesidades de la población.
Insistimos en el hecho de que debemos, en casa, tomar las medidas principales para evitar enfermedades que tienen un coste elevado, amén de que hay que ir a consulta y demás, lo que significa pérdida de tiempo y recursos. No podemos estar supeditados a lo que nos digan los demás, sino que hay que tomar la iniciativa en este asunto.
Abrigar bien a niños y personas de la tercera edad no basta: hay que tomar las precauciones en todos los miembros de la familia, porque las enfermedades no respetan años ni condición social.
También sugiere la autoridad estar bien informado acerca de lo que viene en cuanto a clima, a través de los medios de comunicación que nos pueden orientar al respecto. Se necesita extremar cuidados, más en Victoria, donde no estamos acostumbrados a pasar por temperaturas tan bajas.
Las calles se encuentran prácticamente desiertas: poca es la gente que sale, porque realmente lo necesita o porque, de plano, no tenemos idea de lo que puede suceder cuando el organismo experimenta ciertos grados de congelamiento.
La sugerencia, al igual que las orientaciones que nos ha ofrecido la Secretaría de Salud, para que si no tiene nada qué hacer en la calle, se quede en casita, quizá, disfrutando un programa televisivo o una película, o haciendo esas cosas que han quedado pendientes por una u otra razón, y entonces, aprovechar para que no nos afecten las temperaturas.
Hay que taparnos bien, más vale prevenir que luego lamentar.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!