Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Impuestos

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No cabe la menor duda de que a nadie nos gusta pagar impuestos, porque, de alguna manera –injustificada, quizá- sentimos que nos están quitando nuestro dinero. La autoridad cobra y nos queda esa percepción.
Pero hemos de entender que el gobierno necesita dinero para hacer obras, para llevar a cabo programas y acciones en beneficio de la sociedad.
En este caso, hablemos, por ejemplo, del impuesto predial, ese que pagamos los que tenemos una o más propiedades y que año con año se tiene que cubrir; es justo mencionar que las autoridades en Tamaulipas tienen alicientes para este pago: si se cubre en forma inmediata hay un descuento que si bien no es el más grande del mundo, es un dinerito que nos ahorramos.
Cierto es que hay participaciones federales y estatales que llegan a los ayuntamientos, pero también es cierto que se tienen que cubrir adeudos que se heredan de administraciones anteriores y que, a reserva de que se comente en otra colaboración, en muchas ocasiones son necesarios.
A nadie que llegue al cargo le gusta que le digan que hay que pagar grandes deudas: la Federación, el estado y los municipios tienen que cubrir los empréstitos contratados por sus antecesores, siendo que mucho de éste dinero se utilizó para mejorar la vida de todos, aunque en ocasiones pensemos lo contario.
Victoria está resurgiendo y llevando obra a muchos sitios: de toda índole se hace lo mismo una banqueta que se arregla una arteria, o se instala alumbrado donde se ha descompuesto o donde no existía, así como también, se tiene que cubrir gasto corriente, recursos para imprevistos y otras cosas. No es fácil administrar con poco dinero, y para eso, las amas de casa de México son expertas, dado que la situación de crisis que vivimos nos orilla a hacer maravillas con poca pasta.
Comenta el presidente municipal de la capital, Miguel González Salum que la pronta y expedita respuesta de cientos –o miles- de ciudadanos les ha permitido hacer frente a las necesidades de la autoridad, porque es un dinero que como llega se va directo a obra. En este sentido, la felicitación para quien ha decidido cumplir a tiempo con esta obligación.
Y así, como éste, hay otros impuestos que se tienen que pagar; el deseo es que todo mundo aprendamos que es una obligación y cumplamos, para así poder exigir un resultado favorable.
Otro impuesto con el que no estamos de acuerdo es la famosa tenencia por uso de automóviles, cuyo origen lo sabemos todos: era para cubrir los gastos de la Olimpíada de 1968, y que por alguna razón dejaron ahí, cobrando a cuanta persona tiene automóvil.
Se dijo que ya no se cobrará la tenencia, sin embargo, recordamos las palabras de autoridades anteriores que comentaban el hecho crítico en el sentido de que se iba a dejar de percibir un buen número de billetes para el estado.
Somos totalmente de la idea de que se derogue el tal impuesto, y que nuestros legisladores y autoridades del Ejecutivo puedan hacer realidad una promesa incumplida de quien llegó a Los Pinos.
Ahora bien, si se va a pagar, también somos de la idea de que el total del importe de las tenencias se quede en cada entidad para cubrir sus necesidades de atención a la ciudadanía.
Sería muy saludable que de todos esos millones, algunos pudieran quedarse en Victoria, por ejemplo, para que la autoridad dispusiera del recurso y pudiera emprender más obras… o pagar las deudas añejas.
Es una importante cantidad de recursos la que se genera por este concepto, y de esta manera, podríamos garantizar un mejor funcionamiento de la autoridad en todos los niveles.
Se quejan algunos habitantes y gobernantes del Distrito Federal que la mayor parte de la carga tributaria se va a los estados, mal llamados “del interior de la República”, a lo que pensamos que es natural, considerando que de los 110 millones de mexicanos únicamente un poco más de 20 viven en esa zona, lo que nos dice, si la matemática no falla, que el 80 por ciento vive fuera del D.F., razón más que obvia para que el dinero se vaya a otras entidades.
Vemos las enormes filas en las instancias para el pago de predial, ya que muchos queremos ahorrarnos ese 10 por ciento que se ofrece como descuento, y además, no pensemos que por retener los dineros del predial nos lo van a perdonar: es una obligación que debemos cubrir.
Y, finalmente, sería muy interesante que las autoridades federales de Hacienda estudiaran bien el caso y buscaran la manera de simplificar más el pago de impuestos, quizá instrumentando uno solo con una sola tasa, además, que sería básico el disminuir lo que se paga.
¿Qué es mejor, que pocos paguen mucho o que todos paguemos poco?
Es una realidad: los impuestos son altos y por eso existen evasores. Debería haber una ley que permita simplificar el pago, que sea menos, y también, que castigue con más severidad a los que se quieren pasar de vivos y no pagan sus obligaciones fiscales.
Así, todos ganamos, y México puede seguir creciendo, y por consiguiente, Tamaulipas y sus 43 municipios tendrían mayores recursos que se traducirían en más y mejores obras, en bien de todos.
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