Gastón Monge/EnLíneaDIRECTA
Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Una intensa onda gélida que ingresó de Texas a Tamaulipas desde la madrugada del martes, hizo que la Secretaría de Educación estatal determinara la suspensión de las actividades escolares en todas las escuelas públicas de educación básica desde Matamoros a Nuevo Laredo, debido a que los termómetros marcaron temperaturas por debajo del grado de congelación en algunos municipios.
Además, 62 personas fueron apoyadas por protección civil de esta frontera, al trasladarlos a los albergues municipales; 30 de ellos fueron repatriados de Estados Unidos y cuatro de colonias del poniente, entre ellos dos ancianas.
En Nuevo Laredo y Reynosa el frío fue de hasta dos grados bajo cero al mediodía, pero la sensación térmica fue de hasta menos siete grados, situación que prevalecerá hasta el jueves, pronosticado como el día mayor frío durante este invierno.
Luis Castillo Treviño, titular del departamento regional de la educación, comentó que más de 80 mil estudiantes de Nuevo Laredo no asistieron a sus escuelas, y previó que el resto de la semana será de inactividad total en el sector educativo.
El intenso frío obligó a personal de protección civil a redoblar esfuerzos para trasladar a personas sin techo, migrantes y menesterosos, por lo que se realizan operativos permanentes las 24 horas del día, principalmente en plazas públicas, iglesias, centrales de autobuses y edificios públicos.
Humberto Fernández Diez de Pinos, sub director de Protección Civil, comentó que al mediodía del martes la sensación térmica fue de menos 8 grados centígrados, y dijo que todos los refugios se encuentran activados para recibir a personas que lo requieran, en donde les dan bebidas calientes, cobijas y alimento.
Todos los refugiados se concentraron en la subestación dos de bomberos, ubicada en las calles Luis Caballero y Gutiérrez, por ser el que mejores condiciones tiene para ello.
Olga Medina vive en la proletaria colonia Voluntad y Trabajo III, tiene 66 años y tuvo que ser trasladada de su hogar, una humilde vivienda de pedacería de madera y de cartón para no congelarse.
“Una patrulla me trajo aquí, me dijeron que no me quedara porque podría congelarme”, dijo la mujer que vive sola.
Caso similar ocurrió con María del Refugio Galván, también mayor de 60 años, quien para mitigar el intenso frío, acudió a la iglesia del Santo Niño, ubicada en la primera plaza de la ciudad, y de allí fue traslada al refugio.