Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Reconoce UAT a Investigadores

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Hablar de investigación en nuestro país pareciera que es un tabú; por miles se cuentan a las personas que descalifican el que haya gente calificada para hacer eso que se lleva tiempo y esfuerzo en gran escala. Somos un tanto malinchistas y cuando leemos alguna noticia relacionada con nuestros investigadores, la minimizamos hasta que la confirman autoridades científicas de otras naciones.
La verdad es que México cuenta con excelentes representantes del campo de la investigación en todos sus campos. Triste resulta escuchar a algunas personas que consideran todavía más, que los universitarios locales no podemos aspirar al título de investigador: como que se nos hace demasiado ruidoso para que alguien se ostente como tal. Lo descalificamos, no aprobamos lo que hace y además, dudamos de los resultados, aunque hayan sido presentados en foros donde la ciencia y la investigación son la base.
Cierto es que algunas áreas del conocimiento tienen más difusión en sus trabajos de investigación, quizá por la trascendencia inmediata que les une con el sector productivo. Veterinarios, agrónomos, médicos, quizá son los que más prestigio tienen en la sociedad, pero no podemos dejar a un lado a quienes hacen investigación social.
El ex rector Humberto Filizola Haces creó en la Universidad Autónoma de Tamaulipas el Instituto de Investigaciones Sociales que dirige la maestra Cecilia Montemayor Marín, y en el seno de esta instancia académica se han dado a conocer una serie de trabajos que tienen como intención principal el incidir en la sociedad en forma positiva.
Si nos damos una vuelta por las bibliotecas de las unidades académicas y facultades, veremos que hay pocos trabajos de tesis para aspirar a un grado, sea de licenciatura, maestría o doctorado. Los estudiantes han hecho uso de las prerrogativas que implica por ejemplo el presentar un examen general de materias o realizar esos cursos sustitutivos de tesis que, en muchas ocasiones, no son más que un conducto para que los jóvenes obtengan el título a costa de pagar el mismo tiempo de estudio adicional. No es precisamente lo mejor, y eso lo saben las autoridades de la UAT, que promueven entre su base estudiantil el que se hagan trabajos de tesis.
Pero la UAT tiene un programa muy interesante que es el concurso anual de tesis de calidad a todo nivel: licenciatura, maestría, doctorado e inclusive los trabajos de quienes no buscaron algún título académico, pero se significaron por su intenso trabajo de investigación.
En la semana que está por concluir se llevó a cabo la asamblea universitaria en la que el Alma Mater tamaulipeca entregó los reconocimientos a estudiantes por haber obtenido el reconocimiento social y del campo de la investigación.
Resulta halagador ver que hay gente que se dedica a realizar tareas de esta naturaleza, y que tiene una gran trascendencia en el campo de su profesión.
El rector José María Leal Gutiérrez encabezó la referida asamblea en la que, definitivamente, lo más importante fue la entrega de los reconocimientos de referencia a quienes lo merecen por su dedicación y por su entusiasmo para trascender en la sociedad científica local, nacional e internacional.
Ahí se dieron cita los orgullosos poseedores de los diplomas que los acreditan como investigadores de calidad. Leal entregó en su discurso el agradecimiento y reconocimiento para los acreedores a estos reconocimientos.
Ahora, lo importante, suponemos nosotros, será que estas investigaciones se lleven al campo del desarrollo cotidiano de la sociedad en que vivimos. De nada valdría hacer todo un trabajo con la metodología adecuada si no trasciende. No se puede pensar en investigar para la biblioteca o solamente para obtener un grado. No es para eso la investigación.
Pensemos que los grandes adelantos en todo ámbito en que interviene el ser humano están precedidos de un sinnúmero de investigaciones; algunas no han llegado al éxito por la naturaleza de su esencia, pero otras han sido inclusive la base para que un nuevo elemento concluya algo en bien de los demás.
Así nacen vacunas, medicamentos, aparatos y demás cosas que utilizamos a diario sin pensar siquiera en las muchas horas que invirtieron los investigadores.
Se dice fácil, pero en las facultades hay poca gente que se dedica a la investigación, quizá porque no se promueve adecuadamente o porque los investigadores no son suficientemente motivados.
Si bien es cierto que la satisfacción de llegar a una conclusión en este tipo de trabajos es lo mejor que puede sucederle a alguien, el aspecto material es importante. Cuando no hay dinero en la casa, en la bolsa y se tiene hambre, en definitiva, no se puede pensar adecuadamente.
Y eso lo saben las autoridades nacionales, estatales, locales y universitarias, por eso pensamos que además de aplaudir la iniciativa de la UAT que tiene ya muchos años, se debe promover un estímulo mayor para esta clase de ciudadanos, que dejan muchos días de su vida en aras de dejarnos algo útil a los demás.
Debe haber mayores recursos, y también sería muy interesante que las universidades públicas, incluida la nuestra, reconocieran a los investigadores con un salario que les permita vivir decorosamente, simplemente, sin pasar hambre o angustias, que es lo menos que el sistema podría disponer para los integrantes “más pensantes” de cualquier universidad.
Los investigadores están, faltan los apoyos y salarios decorosos, que les permitan vivir con dignidad, y hacer mejor su trabajo cada día.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!