Llama mucho la atención la magnitud de los daños ocasionados por los días de heladas en la entidad y el país. Ya las autoridades federales anunciaron que en el noroeste se perdió una gran cantidad de hectáreas de maíz y otros cultivos, y en el noreste, específicamente, en Tamaulipas, prácticamente se perdió la cosecha de sorgo, o al menos eso dicen los aparentemente bien informados expertos del gobierno federal.
Se habla de un 80 por ciento de pérdidas, y tenemos que recordar que la entidad es la principal productora de este cultivo, lo que augura un año difícil para los productores, pero también, sin duda alguna, para el país, dado que a falta de maíz, sorgo, trigo y muchos otros cultivos, habrá problemas de abasto que, seguramente querrán subsanar con importaciones que son muy costosas y además, no alcanzan sus objetivos por las redes tan poco claras con que se llevan a cabo estas operaciones.
A todo lo que ha sucedido, que no es culpa de nadie, hay que agregar los incrementos en insumos que son propiciados por las medidas del gobierno calderonista, como sucede con el aumento a la gasolina de este sábado, lo que ya conocemos como “gasolinazo”, y que es un incremento que a todos molesta, duele, perjudica y mata poco a poco.
Nadie, absolutamente nadie puede negar que el aumento a combustibles tiene repercusiones negativas en el país: todos argumentan que los productos e insumos, herramientas y refacciones tienen que trasladarse de su lugar de origen a otros puntos de la nación, por lo que los fleteros tendrán que cobrar más por su servicio, ya que nadie está dispuesto a sacrificar sus utilidades en aras de una supuesta recuperación nacional. Así como ellos, cada “engrane” que participa en el sector productivo tendrá repercusión y pensará en aumentar precios.
La escalada que nadie detiene, y que es a todas luces injusta, porque en tanto el salario sube un 3 o 4 por ciento, todo se va a las nubes, pese a que el Banco de México siempre declara en voz de su titular o sus voceros, que la inflación subió “únicamente” uno o dos por ciento. Nada más falso que una pelea de lucha libre.
Y en la entidad, seguramente este sábado cuando el gobernador Egidio Torre Cantú se reunió con el gabinete para hacer una evaluación, se debió tratar el tema de los productores. Suponemos que quien se encarga de esta delicada e importante área en Tamaulipas ha puesto en aviso al mandatario sobre lo que ha sucedido por las intensas heladas que prácticamente congelaron al estado durante varios días, paralizando toda actividad productiva y unas cuantas más.
Ahora vendrá la iniciativa de autoridades y el ingenio de los que tienen que hacerlo para propiciar el que haya más créditos o apoyos al campo, toda vez que, sin éstos, difícilmente se podrá tener un buen resultado, y las pérdidas en la entidad pueden ser de una dimensión que nadie ha calculado al parecer.
Hay que pensar en aquellos que tenían su patrimonio empeñado en el cultivo actual, y que en un par de días de hielo se quedaron sin nada para poder enfrentar, por una parte, los créditos y gastos de producción, y por la otra, el tener liquidez para mantener a los suyos, para comer y otras acciones básicas en cualquier individuo.
¿Qué viene ante este panorama? Una estrategia urgente que se debe asumir para librar del caos al sector productivo, y por otra parte, una muy sentida atención a los productores, a la gente que ha salido perjudicada, y también, sin lugar a dudas, a aquellos que no tienen empleo, ingresos ni forma de atender sus necesidades básicas, los miles que han quedado ante el fantasma del desempleo en muchos de los puntos donde se registraron recortes de personal, dejando a mucha pero mucha gente en la zozobra de qué hacer hoy que no se tiene la certeza salarial y otras cosas, como las prestaciones que tienen que ver con la salud, porque al perder el empleo perdemos todos los “privilegios” que nos otorgan, entre ellos, la atención médica.
Ya lo que surja de hoy en adelante en materia productiva dependerá, por una parte, del grado de atención que el gobierno pueda ofrecer, y por otra, de la capacidad de gestión para la obtención de recursos que puedan ser un paliativo dirigido a los que viven en cada temporada sorteando su futuro en aras de que exista adecuada lluvia y clima, porque de no haberlos, entrará la desesperación de nuestros paisanos, los que producen en serio.
En este sentido, no podrá el gobierno dejar pasar días o semanas en lo que se encuentra un diagnóstico adecuado y la solución al problema: hay que ponerse a trabajar y apoyarse en los que están cerca de cada productor para entender qué ha sido su accionar ante la crisis de clima, pero también, deberá la autoridad estatal buscar la forma en que esta gente noble y trabajadora no deje sus tierras para buscar unos pesitos en las ciudades, donde llegan a formar cinturones de miseria bastante grandes, y por cierto, muy desagradables.
Suponemos que habrá el pronunciamiento del gobernador Torre Cantú al respecto, y la decisión de entrar, con acciones tangibles, a otorgar ese apoyo para la gente del campo, que urge la presencia de todos los que conforman lso grupos de gobierno, en sus tres niveles, claro.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!