Antes de entrar en materia, déjeme le cuento que Luis se queja de su vecino Juan, porque ha constatado, permite la entrada y el libre paso a gente que pretende entrar a su propiedad –la de Luis- con la finalidad de venderle no solo todo tipo de baratijas, sino que insisten trabajar con él, porque dicen es buen patrón y paga muy bien.
Desde luego que el afectado está muy enojado Juan, calificándolo de mal vecino por permitir que le invadan por su propiedad y peor abre sus puertas para que pasen.
En ese mismo tenor, se me ocurrió pensar el enojo de los gringos (Luis) con las autoridades mexicanas (Juan) cuando están anunciando a los cuatro vientos que en el Senado de la República Mexicana se estudian “…leyes de protección al migrante en su paso a los Estados Unidos…”
Es decir, no solo se permitirá la entrada al país de centros y sudamericanos –en la gran mayoría- sin visa o identidad alguna, sino que se le darán todas las facilidades para su estancia-traslado con los vecinos, incluyendo los servicios básicos como alimentación, médico y medicinas.
En una entrevista radiofónica el periodista Pablo Iriarte preguntaba a un senador mexicano, sobre la exigencia a los extranjeros del pasaporte y la visa mexicana, pero la estrategia del entrevistado fue responder con otra temática.
El senador mexicano en cuestión se atrevió a declarar que este es un gran paso para la vida Latinoamérica porque con ello se abren las puertas para el libre tránsito de los ciudadanos habitantes de la región.
No se si quieran los legisladores mexicanos plagiar el plan de la Unión Europea (UE) cuando los países miembros no solo unificaron la moneda (Euro) sino que abrieron las fronteras entre sí, ¡Pero con un carnet de identidad!
Son por lo menos 27 países que conforman la Unión Europea entre los que destacan: España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, Austria, Chipre, Grecia, etc., etc., y se llevaron años en esa conformación de mutua ayuda.
No es posible que los señores Senadores mexicanos, que en teoría son los “hacedores de leyes para los mexicanos”, nos hagan víctimas de las tropelías que hagan, intencionalmente o no, los centro y sudamericanos que intentan introducirse ilegalmente con los vecinos del norte.
En otra entrega hablé que un buen número de esos indocumentados en México se quedan en nuestro país desilusionados por no poder pasar o por haberlo logrado y fueron no repatriados, sino regresados a México y aquí se quedaron hacer tropelías. ¿Los Maras Salvatruchas?
Muchos hemos escrito en contra de lo que hacen los legisladores, bueno, levantar el dedo o dormir la “mona” en las sesiones, pero esta irresponsabilidad legislativa raya verdaderamente en lo asombroso.
¿Con qué cara se van a presentar ante el electorado esos senadores, del color que me diga, para ver a los ciudadanos?
Existen teorías basadas en investigaciones científicas con distintos ángulos que son coincidentes en que muchos indocumentados expulsados de Estados Unidos, llegaron a México para servir a la delincuencia organizada y una de las alarmas es que son familias completas las que han violentado muchas regiones del país, sobre todo en las ciudades fronterizas.
Definitivamente los mexicanos debemos quitarnos el gabán y el sombrero para despejarnos de la mente y analizar la forma en que no solo debemos votar, sino de exigir a nuestros representantes sociales el respeto a la soberanía y la dignidad nacional.
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