Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- Cada vez más coptado por los medios informativos- principalmente de los estados- en donde hay una marcada animadversión hacia la cobertura de las actividades del gobierno federal y sobretodo el desprecio mutuo para con los secretarios que conforman su gabinete, quienes han dado igual trato a los reporteros de “provincia” como ellos los llaman, ahora el presidente Calderon se entrega a la opción de “bloguear” y ejercer una comunicación limitada con ciudadanos que son asiduos a las redes sociales, principalmente “twitter”, en donde el mandatario es un consumado “twitero”.
Bajo esa premisa, lo mismo el presidente Felipe Calderon como el secretario Técnico del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Alejandro Poiré Romero, festinan y elogian lo que consideran “logros” y “resultados contundentes” en la estrategia de combate a la delincuencia organizada.
La Marina- Armada de México es motivo de orgullo para ambos quienes a través de sus cuentas respectivas de “twitter” cubren de lisonja y requiebros celebrando la detención de presuntos delincuentes y que contribuyen a que “se entreguen resultados a los mexicanos”.
Llama la atención que tanto Calderon como Poiré Romero en su éxtasis festivo, nunca han dirigido palabras de consuelo o aliento paras las familias de los víctimas, para ellas no hay ningún “twitter” ni mención, el pasado 18 de abril- por ejemplo- el presidente Calderon escribió en su cuenta a propósito de la detención de “El kilo”: “Muchas felicidades a las fuerzas armadas por la detención de El Kilo y toda su banda de zetas, autores de la matanza de migrantes, ahí”.
Poiré Romero es igualmente de optimista que el presidente, y no escatima su admiración y elogios al mandatario a quien le encuentra estatus de “héroe”, algo así escribió en su cuenta de “twitter” el pasado 17 de abril: “El presidente Calderon presentó importantes reformas para sancionar penalmente a los criminales y sus bandas, no nos detendremos, todos pagarán”, afirmó.
Es la estrategia de comunicación de un gobierno que no admite ninguna disonancia en su discurso, en donde solamente hay cabida para el triunfalismo, los elogios mutuos y sobretodo ejercer un autismo ante una realidad nacional que suma ya más de 40 mil muertos, en una guerra “que aunque no parece se va ganando”.