Antes del desarrollo del tema central, le comento que sigue analizándose la sucesión del profesor Arnulfo Rodríguez Treviño como Secretario General de la Sección 30 del SNTE y no falta quién asegure que de los preseleccionados es la doña quien determinará.
Me parece es una línea equivocada, porque algunos pronósticos se inclinan por un candidato originario del ex IV distrito electoral, actualmente radicado en Cd. Victoria, venido de la frontera… Se aceptan apuestas.
Ahora sí… la prueba, el examen, la evaluación… Las siglas, título de esta colaboración, significan Evaluación Nacional del Logro Académico en los Centros Escolares y hasta el momento ha sido la ÚNICA forma en que la Secretaría de Educación Pública del gobierno federal, ha encontrado para valorar de alguna forma lo que han aprendido los alumnos: Un examen de conocimientos.
La cosa es que los maestros Normalistas aprendieron que el proceso enseñanza- aprendizaje se ve influenciado por diversos factores que tienen que ver con el entorno escolar, familiar y el del medio social en donde se desenvuelve el estudiante.
El maestro enseña lo que la SEP le dice en el Programa, en los libros.
Dice una regla pedagógica que no todo lo que se le enseña al alumno lo aprende; es innegable que el alumno aprende cosas que el maestro no enseña.
El aprendizaje parte de la observación directa del estudiante, por lo que éste puede aprender a vestir o a usar ciertos accesorios en el vestido de su profesor o profesora y este aprendizaje el maestro no lo proporciona en forma voluntaria.
Los especialistas reconocen los aprendizajes significativos y los espúreos. Los primeros son los que tendrán un impacto en la vida del educando y los segundos son “letra muerta” no son reflexivos, no llegan a un análisis, no forman criterios o en su caso no son válidos para sujeto.
La aplicación y los resultados de la prueba ENLACE en las escuelas primarias y secundarias del país han reflejado una inconformidad plena porque se comprueba una vez más, que los contenidos de la evaluación distan mucho de los contenidos de los Programas de Estudio de la misma SEP.
Si lo anterior es cierto, luego entonces ¿Cuales son las verdaderas intenciones de la prueba ENLACE? y más ¿Cuál es el papel que desarrolla el maestro en todo este proceso de evaluación? Es cierto que se está involucrando a los maestros jubilados como aplicadores, pero es más importante identificar a quienes elaboran ENLACE y qué expliquen los criterios programáticos de este instrumento.
Las quejas constantes de todos los años han sido muy recurrentes, incluso se habla del robo, sustracción y fotocopia de los exámenes que presentan los estudiantes, que más tarde se exhiben para justificar lo inoperante, incongruente y hasta atentatorio contra los alumnos y maestros.
Los mayormente sacrificados y hasta satanizados en este México nuestro -y desde luego que Tamaulipas no escapa- son las críticas malsanas a los maestros que están frente a grupo porque se pone en duda, se ridiculariza su profesionalismo.
Muchos comunicólogos como el periodista Pablo Hiriat del grupo Milenio y del Grupo Imagen dice “Lo que ocurre con la educación en el país es lisa y llanamente una locura… Los maestros hacen paros porque rechazan la aplicación de la prueba ENLACE…”
Olvida Pablo Hiriart que los opositores a la aplicación de ENLACE son apenas un puñado –comparado con la totalidad de escuelas a las que sí se les aplicó el instrumento- que no son significativos.
También ENLACE se suspendió su aplicación en algunas regiones por la inseguridad, pero esos son temas que escapan de la confección del examen y su verdadero objetivo, quizá alguna organización debiera defender la postura del vapuleado maestro. El Rector José Narro Robles de la UNAM rechazó la aplicación del instrumento en sus preparatorias y nadie dijo nada.
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